“Sé que puedo dar más de mí mismo"
En resumen
- Skyler Howes, uno de los motoristas con más talento del universo del rally raid, ya está calentando motores para el que será su octavo Dakar, el tercero como parte del Monster Energy Honda Team.
- En 2025, este estadounidense de 33 años siguió recuperándose de una fractura abierta de tobillo sufrida en agosto de 2024 en la Vegas to Reno, terminando séptimo en el Campeonato del Mundo de Rally Raid (W2RC). A ello se sumó una tragedia personal durante el verano con el fallecimiento de su madre, víctima de un cáncer fulminante.
- Nacido en California y criado en Utah, Skyler aprendió a pilotar en una Honda XR75 de 1974 que su padre recuperó de un desguace.
- Se profesionalizó en 2012 y comenzó a impresionar a propios y extraños en el mundo off-road de su país. Animado por las estrellas estadounidenses Chris Blais (podio en un Dakar) y Kurt Caselli, se decantó por el rally raid en 2018.
- La trayectoria de Skyler de piloto privado a piloto profesional siguió una curva ascendente. Sufrió una caída en su debut en el Dakar de 2019, pero en 2020 remontó hasta la 9ª posición como piloto privado de Klymčiw Racing. Después lo dio todo en el Dakar de 2021 para ganarse un contrato oficial (vendió posesiones preciadas como su moto de 2019) y al final lo consiguió: acabó 5º y firmó un acuerdo con Husqvarna Factory Racing.
- Su mejor actuación en el Dakar (3º) llegó con Husqvarna en 2023. Tras una preparación estelar con victorias incluidas en la Vegas to Reno, el Rallye du Maroc y el Sonora Rally, el estadounidense fue líder del Dakar durante seis días y terminó 5'04" por detrás de Kevin Benavides, ganador con una nimia ventaja de 43 segundos frente a Toby Price.
- En su localidad natal de St. George, el 4 de noviembre es el Día de Skyler Howes en honor a sus proezas.
Ambición
S.H.: "Me siento muy fuerte. A nivel físico me encuentro mejor que los últimos años. El año pasado, me lesioné en la Vegas to Reno y ahora me siento más fuerte, no solo físicamente sino también sobre la moto. Llegué al Dakar 2025 sin tiempo para probar la moto y fue un poco difícil para mí mantener el nivel durante la carrera. Poder probar y experimentar con la moto es fundamental, sobre todo cuando se compite a este nivel. El entrenamiento es clave, al igual que lo son los reglajes de la moto y la confianza en el pilotaje. Hemos seguido haciendo adaptaciones e introduciendo mejoras con el equipo. Valoro mucho su dedicación y sé que se merecen mucho más de mí y que tengo mucho más que ofrecer. Me gusta pensar que soy fuerte mentalmente pero cuando el cuerpo no está al 100% es difícil rendir al más alto nivel. Quiero volver a estar donde estaba hace unos años y pelear por la victoria. He estado ahí antes y sé que puedo lograrlo de nuevo. Una vez que has triunfado no aspiras a menos. Un quinto puesto no es suficiente. La moto no es un mero entretenimiento para mí: cuando me pongo el casco me centro en la carrera y no pienso en nada más. Te da una sensación de libertad tremenda, una forma de desconectar del mundo real durante un tiempo. Cuando compites solo piensas en el roadbook y en la moto. Ningún otro pensamiento interfiere en tu mente porque tienes que estar concentradísimo en lo que tienes delante. Es un deporte de locos, porque las alegrías son mayúsculas y las penas son tremendas, es un sube baja tremendo. Todo puede cambiar en un segundo y eso te llena de humildad. La muerte de mi madre fue así, muy repentina. Fue un auténtico shock para mí perderla y creo que en cierta forma esa sensación también la puedes vivir sobre la moto. Ella estaba muy orgullosa de mí y sé que aún lo está. Ahora, quiero seguir compitiendo para que se siga sintiendo orgullosa.”
