El trigésimo país que abre sus puertas al Dakar ofrece espacios grandiosos y variados que permiten diseñar un recorrido muy completo. Esa misma diversidad se refleja en las tres ciudades que marcarán las fases decisivas del rally. Mientras que Jeddah simboliza las raíces históricas del país, la capital Riad evoca la fuerza de un reino que mira con determinación hacia el futuro, como se aprecia en el proyecto Al-Qiddiya.

Largada - Jeddah

Del 2 al 5 de enero: verificaciones y salida

Con 3,5 millones de habitantes, la segunda ciudad del país es también su corazón económico gracias a su puerto comercial en el mar Rojo, en activo desde el siglo VII. Excepcionalmente, la vía de entrada a los lugares santos de La Meca y Medina servirá de trampolín para los pilotos y tripulantes del Dakar. El chorro de agua del Rey Fahd, que propulsa su géiser a 375 km/h, y la Jeddah Tower, que alcanzará pronto los 1001 m de altitud, inspirarán a los pilotos por su tamaño y prestaciones.

Día de descanso - Riyadh

Jornada de descanso

Los grandes huertos que dieron nombre a la ciudad en el siglo XVIII (la capital se llama literalmente «los jardines») han dejado paso a un tejido urbano que se extiende a lo largo de más de 1500 km2 (frente a los 105 km2 de París o los 203 km2 de Buenos Aires) y acoge a más de seis millones de habitantes. La explosión demográfica observada en la capital desde los años 70 ha venido acompañada de la construcción de varios rascacielos majestuosos con una arquitectura innovadora como la Torre Al-Faisaliyah (267 m), el Kingdom Center (302 m) o el Burj Rafal (307 m).

Llegada - Al Qiddiya

17 de enero: meta y podio final

El Dakar será el primer acontecimiento deportivo de clase mundial que recibirá Al-Qiddiya, una ciudad cuya construcción comenzó en 2018 con la mirada puesta en la cultura y el entretenimiento. A apenas cuarenta kilómetros de Riyadh, este amplio complejo incluirá un parque de atracciones, centros de ocio, infraestructuras deportivas de última generación y centros artísticos multidisciplinares. La apertura al público está prevista para 2022.

Un rally raid de grandes dimensiones

Con más de dos millones de kilómetros cuadrados, la superficie de Arabia Saudí llega a cuadruplicar prácticamente la de Francia. El país más extenso de Oriente Medio, poblado sobre todo en la franja marítima, presenta una fabulosa diversidad de paisajes capaces de poner a prueba a los participantes del Dakar en todas las disciplinas: pilotaje, navegación, resistencia. Toda una apuesta por la aventura.

Recorrido lineal

Aprovechar los contrastes

Los espacios disponibles brindan la posibilidad de hacer un recorrido completo por Arabia Saudí, donde cada etapa tendrá su propia impronta y personalidad. El conjunto del rally ofrecerá un amplio abanico de paisajes: cañones, dunas, montañas, cauces secos, etcétera. Majestuosidad para la vista, y exigencia para cuerpo y máquina.

Navegación

Rumbo al sur

Cerca de la frontera jordana, los montañeros pueden escalar hasta la cima del Jabal al-Lawz, la “Montaña de las Almendras”, a más de 2500 metros de altitud. Para los pilotos del Dakar, esta vasta zona montañosa que se extiende hasta la región de Hail se transformará ante todo en un laberinto. Al tener que encontrar la ruta entre los numerosos valles que habrá que sortear, la navegación marcará la diferencia.

El «cuarto vacío»

La planicie del desierto

En el extremo sur del país, casi una cuarta parte del país se mantiene despoblada, a excepción de algunos pueblos y oasis. Esta inmensa región, en apariencia virgen, se revela repleta de recursos para los amantes del rally raid. A la hora de enfrentarse a sus dunas de más de 250 metros, los especialistas de la arena deberán aplicarse al máximo en todas sus facetas. A los demás no les quedará otra que exponerse a las inclemencias del desierto.

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