Las peripecias de un joven no tan precoz
Dakar 2026 |
Etapa 6 |
HAIL
> RIYADH
9 enero 2026
- 22:22
[GMT + 3]
El motorista más joven del Dakar sigue en carrera al llegar al día de descanso. El polaco Filip Grot, de 20 años de edad como Edgar Canet, no ha sufrido ninguna caída ni contratiempos mecánicos gracias a un planteamiento metódico.
“En los bien nacidos, el valor no aguarda a los años”, pone Corneille en boca de Don Rodrigo en su obra El Cid. La misma frase podría aplicarse en el Dakar al motorista más joven que participa este año. Filip Grot no tiene más de 20 años y acaba de llegar hasta al día de descanso tras haber esquivado, uno tras otro, todos los escollos de la primera semana. Podría parecer una apuesta arriesgada para un motorista recién salido de la adolescencia y cuya trayectoria no se parece en nada a la de un prodigio de las dos ruedas: “Tuve mi primera moto a los diez u once años. Nunca se me han dado bien ni el motocross ni el enduro, y además lo vendí todo para seguir estudiando en 2022”. El joven polaco dejó de lado las motos por un tiempo, pero las anécdotas que le contaba su padre Paweł, con quien probó suerte en camiones en el Dakar de 2014, acabaron por meterle el gusanillo en el cuerpo a Filip. Este gran amante de los retos, como el de correr un maratón con solo unas semanas de preparación en las piernas, aceptó embarcarse en un proyecto del Dakar que empezó a tomar forma en el Abu Dhabi Desert Challenge 2024.
Dos años más tarde, ya es una realidad: Filip tomó la salida en Yanbu a lomos de una KTM que le regaló su padre. Sin pretensiones, sin un plan de carrera, aunque con una estrategia basada en la prudencia, la mesura y la buena gestión; en definitiva, en el sentido común. “Lo más importante para mí es llegar a la meta final”, comenta el estudiante de Finanzas que planifica su actuación con método y realismo. “Se ven tantos pilotos con problemas mecánicos y con caídas que creo que hay que evitar percances e ir un poco más lento para concentrarse en la navegación y no cometer errores. He llegado a la jornada de descanso y voy a intentar seguir una curva de progresión lineal hasta la meta. No tengo la intención de volver al Dakar, así que no me importa si acabo en 50º, en 40º o en 30º posición. Eso sí, si no logro acabar, me lo echaré en cara durante mucho tiempo”.
Entre tanto, una mirada a los resultados provisionales en la meta de Riad daría motivos suficientes al joven piloto para sacar pecho. Tres puestos por debajo de su 56ª posición, figura el nombre del segundo motorista más joven del Dakar, Edgar Canet, dos meses mayor que él y quien, al contrario que Filip, sufrió un varapalo considerable en la etapa maratón. En cualquier caso, como era de esperar, el piloto con el dorsal 123 no es de los que se dejan llevar por la euforia: “Bueno, tiene su gracia, pero no es más que un cúmulo de circunstancias. Tampoco competimos en la misma categoría; además, él tiene que ir a un ritmo más frenético y correr más riesgos que yo para lograr sus objetivos”.
