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Objetivo: llegar hasta el final

Dakar 2026 | Etapa 9 | WADI AD DAWASIR > CAMPAMENTO REFUGIO
13 enero 2026 - 21:11 [GMT + 3]

En su segundo Dakar, Badr Alhamdan se prometió a sí mismo que regresaría a Yanbu al manillar de su Kove. Determinado a superar las dificultades físicas y los problemas mecánicos, el piloto saudí salvó los muebles en la primera parte de la segunda etapa maratón.

Eran casi las 20h00 cuando Badr Alhamdan llegó a la meta de la novena etapa del rally. Último piloto de motos en llegar al refugio de la segunda etapa-maratón, trazada entre Wadi Ad Dawasir y Bisha, el saudí no ocultó su satisfacción por haber vencido a las dunas al caer la noche. “Ha sido algo magnífico que parecía no tener fin”, confesaba, aliviado también por haber superado los problemas mecánicos que le obligaron a reparar su motor durante más de tres horas. “Tuve que desmontarla para ajustar las válvulas y reponer el aceite, que me trajo un amigo”, añadió el piloto de la Kove número 83. “Por eso navegué las dunas al caer la noche”.

Badr Alhamdan es un hombre de retos. El más complejo no es solo el que se decide en las dunas, sino también el equilibrio diario que intenta mantener entre una carrera exigente, una vida familiar plena y una pasión desaforada por los rallies todoterreno. Director de Cumplimiento Normativo de la Autoridad Saudí de Alimentación y del Medicamento y padre de cinco hijos, Badr Alhamdan encarna una nueva generación de aficionados saudíes ilustrados, capaces de compaginar sus responsabilidades profesionales con sus ambiciones deportivas. Nacido en Riad, descubrió muy pronto el placer de conducir al volante de una Honda de 50 cm3. Esta pasión de la infancia le llevó progresivamente a las competiciones de rally raid y las Bajas disputadas en Arabia Saudí y en los países vecinos. En cinco años, se forjó una sólida experiencia en los terrenos desérticos de Oriente Medio, participando concretamente en el Abu Dhabi Desert Challenge. A los 42 años, obtuvo el visto bueno para participar en el Dakar. “Fue el año pasado”, cuenta. “Desgraciadamente, tuve que abandonar en la cuarta etapa tras fracturarme un dedo”. Este año, Badr Alhamdan se ha unido al equipo internacional Desert Storm, en el que se codea con el libanés Ehab Al Hakeem y el piloto indio Jatin Jain.

Se trata de una alianza cosmopolita, a imagen y semejanza del Dakar, donde el piloto de Kove espera convertir la experiencia acumulada en éxitos deportivos y hacer al fin realidad su sueño en las pistas de su país. “Este año llegaré hasta el final cueste lo que cueste”, afirma con descaro. “He superado las dificultades físicas durante la primera semana y ahora no dejaré que me venza la mecánica en la segunda”.    

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