Los nuevos “zorros del desierto”
Dakar 2026 |
Etapa 1 |
YANBU
> YANBU
4 enero 2026
- 20:34
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Hace más de cuarenta años, los hermanos Claude y Bernard Marreau se ganaron el apodo de “zorros del desierto”, además de adjudicarse la edición de 1982, gracias a sus rocambolescas aventuras en las primeras ediciones del Dakar. En el Dakar Classic, los hermanos Thierry y Laurent Campos conducen un R18 con un enfoque basado en el mismo espíritu. Y las peripecias ya han comenzado.
El salto en el tiempo rara vez ha sido tan espectacular. Al visitar a Thierry y Laurent Campos, nos encontramos inmediatamente sumergidos en 1983 ante un R18 con el que podríamos habernos cruzado en un vivac cerca de Tuggurt, Djanet o Agadez con los hermanos Marreau abriendo una lata de sardinas. Esa es precisamente la inspiración que ha llevado a los hermanos parisinos a embarcarse durante tres años en el proyecto de construcción de un Renault break 4x4 para participar este año en el Dakar Classic. “Nuestros padres competían en carreras de coches, así que es algo que hemos mamado desde pequeños. Nos llevaban al Trocadero y seguramente en nuestra habitación jugábamos con los cochecitos de los hermanos Marreau”, recuerda Thierry, el menor, que se convirtió luego en motorista.
Estos niños grandes se han sumado ahora a la caravana y se ven motivados claramente por un espíritu “old school” que asumen con entusiasmo y deleite. Para su aventura en Arabia Saudí, han optado por la autonomía total. En medio de camiones-taller y autocaravanas de última generación, en el pequeño espacio de 5x5 metros que ocupa su coche, su equipamiento se reduce a una lona, una caja de herramientas, un palé a modo de banco de trabajo, una tienda de campaña... ¡y nada más! El minimalismo es una actitud que encaja perfectamente con este dúo: “Es otra forma de hacer las cosas. Hemos venido para arreglárnoslas con nuestros propios medios. No hemos elegido la facilidad, no es lo que hemos venido a buscar. Llevamos ya tres días transportando los recambios en el coche, solo dejamos la tienda en el campamento. Quizás eso se convierta en una ventaja. Pensando ya en las etapas maratón, ¡para nosotros no supone ningún cambio frente a nuestro día a día!”.
Con un dispositivo al más puro estilo acampada itinerante, Thierry y Laurent no se han fijado ningún objetivo en cuanto a la duración de su presencia en la competición. Y la experiencia de la primera etapa confirma que tendrán que vivir al día durante las próximas dos semanas. Tras 138 kilómetros de especial, la rotura de un cable del acelerador les ha costado una hora de reparación en pista. Un simple aviso que confirma que la humildad será su aliada... sin olvidar el sentido del humor: “El coche no había rodado antes de llegar aquí. Ha ido de Santa Susanna a Barcelona y del puerto de Yanbu hasta aquí. No hicimos pruebas antes. En Bretaña no se puede circular por la playa, por lo que nunca ha rodado por la arena. Hemos traído lo que nos ha parecido conveniente, pero sabemos muy bien que habrá piezas que falten y que tendremos que apañárnoslas. Hoy lo hemos conseguido, hemos perdido tiempo y hemos terminado la especial. Pero somos conscientes de que la cosa se acabará, si se nos rompe medio tren trasero. Preferiríamos llegar hasta el final, pero hay mucha gente que no ha terminado a la primera. ¡Nos hemos añadido una dificultad adicional, porque parecía que no eran suficientes! Lo hacemos a la antigua usanza”.
