Recuerdos inolvidables
Dakar 2026 |
Etapa 12 |
AL HENAKIYAH
> YANBU
16 enero 2026
- 18:18
[GMT + 3]
Matthieu Cauvin se había prometido a sí mismo correr el Dakar. Y ahora mismo está a un paso de hacer realidad su sueño y colgarse la medalla de "finisher".
El piloto de la KTM número 120 soñaba con colgarse la medalla de "finisher" al cuello en Yanbu y regresar a casa para mostrársela con orgullo a sus dos hijos pequeños. Lo que nunca imaginó es que ambos le acompañarían en el podio final para compartir con él su alegría. Fue Émilie, la madre de los niños, quien le dio la sorpresa al aparecer en la meta de la penúltima etapa del rally. “Llego a la meta y les digo a los chicos de la ASS que hoy no he disfrutado nada”, cuenta Matthieu. “Demasiado estrés, demasiada presión al salir esta mañana... Estuve tenso todo el tiempo, sin poder relajarme un minuto y disfrutar. Y entonces, de repente, mis dos hijos se me echan encima. Ha sido genial, mágico. Gracias Émilie por haberlo organizado todo”. Algunos niños crecen viendo dibujos animados, pero en el caso de Matthieu Cauvin eran las imágenes de los rallies raid las que se repetían una y otra vez: las Bajas americanas, las carreras míticas y, sobre todo, el Dakar, que veía cada mes de enero en France 3 junto a su padre, un apasionado de las motos. A los 15 años, Matthieu se inició en el motocross, en un entorno en el que la moto es casi una extensión del cuerpo. Más aún cuando uno de tus amigos de la infancia, nacido como él en Draguignan, se llama Gautier Paulin, futuro subcampeón del mundo de MXGP. Pero hay otra persona que se cruzó en su camino y ha marcado su futuro: Antoine Méo. El pentacampeón del mundo de enduro le orientó hacia esta exigente disciplina basada en el compromiso y la resistencia. Cuando Méo se enfrentó al Dakar, Matthieu observó y se inspiró, pero siguió su propio camino en el enduro. Allí se hizo un grupo de amigos fieles, con los que se reunía varias veces al año en pruebas como el Trèfle Lozérien. Hasta que un día surgió la idea, casi de forma natural: ¿y si el Dakar se convirtiera en un proyecto común? Inicialmente previsto para 2024, el sueño se vio retrasado por las lesiones, especialmente en la rodilla. Dos años más tarde, puso rumbo a Arabia Saudí con sus compañeros de aventura. Lesionado en el Rallye du Maroc 2025, Matthieu no volvió a entrenar hasta finales de noviembre. Eso no le ha impedido completar con éxito su primer Dakar. Aunque la penúltima etapa no ha sido precisamente un paseo, el piloto del Var sabe recordar todos los momentos buenos vividos desde el inicio de la carrera para no rendirse. “Eso me permite aguantar y llegar hasta el final”, confiesa. “Me encantan la arena y las dunas, las dos etapas maratón con los amigos han sido geniales... Ha habido momentos inolvidables durante estas dos semanas. Pero también otros más difíciles. Hay días en los que te sientes bien en la moto, en los que disfrutas mucho, y otros que son realmente duros. Pero bueno, si estamos aquí también es para vivir todo eso. Empecé este Dakar con cinco costillas rotas y solo tenía un miedo, que se me activara el airbag. Y eso es lo que pasó el segundo día en una caída... Así que el comienzo fue complicado. También me hice un gran corte en la pierna. El placer volvió el quinto día y luego me lo he pasado genial. He rodado con gente con la que he disfrutado muchísimo”. Matthieu no piensa aún en volver una segunda vez. “Si mi hermano quiere hacerlo, lo acompañaré”, comenta. “O si el rally se traslada a otro país para descubrir otras cosas... Ya veremos”. Hasta entonces, este piloto del Var tiene la intención de disfrutar de su familia y llevar a sus dos hijos a montar en moto. Y ayudarles a preparar algún día, ¿por qué no?, su propio Dakar.
