Librar un duelo

13 enero 2021 - 09:24 [GMT + 3]

 Cuñado del fallecido Paulo Gonçalves, Joaquim Rodrigues finalizaba ayer la novena etapa del rally en decimotercera posición, a 30 minutos de Kevin Benavides. Al portugués, 12º en la general, poco le importa su clasificación. Este año ha acudido a la prueba sobre todo para ahuyentar a sus demonios.  

Ayer, cuando cruzaba la meta de la novena etapa en la arena de Neom, Joaquim Rodrigues retiraba su mascarilla y se echaba a llorar. Las lágrimas corrían por sus mejillas manchadas de polvo, llevándose con ellas la toda la tristeza y la emoción de esa jornada que tanto temía el piloto portugués. Hacía un año precisamente que fallecía Paulo Gonçalves, en la séptima etapa del primer Dakar organizado en Arabia Saudí. El 12 de enero de 2020 quedará para siempre grabado en la memoria de Joaquim Rodrigues. Paulo era su cuñado, el marido de su hermana Sofia, el padre de su sobrino y de su sobrina. Aquel día Joaquim también disputaba el rally. Completamente hundido tras el accidente, había abandonado, renunciando a terminar la prueba. Ayer por la mañana, al salir del vivac de Neom, Joaquim tenía presente ante todo a Paulo. “He estado llorando desde que me he despertado hasta que he subido a la moto”, logra pronunciar entre dos sollozos. “Hace un año que se fue y desde entonces siento que estoy en el fondo de un abismo. Si estoy aquí hoy es porque me he prometido a mí mismo que terminaría el Dakar por él, para rendir homenaje a su memoria y para superar la depresión en la que me ha sumido su desaparición”. Independientemente de lo que le deparen las últimas tres etapas, Joaquim hará todo lo posible para llegar a Jeddah. “Lo voy a hacer por él”, dice el portugués señalando el cielo con el dedo.

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