El miedo a engancharse

3 enero 2020 - 09:42 [GMT + 3]

En el guardabarros trasero de su moto encontramos una pegatina con el texto: “Papá y Mamá”. “Porque son los mejores”, dice con una sonrisa Pierre-Louis Le Bonniec. Unos padres que seguro se encontrarán entre los más fervientes defensores del único piloto bretón inscrito en el Dakar en su edición 2020. Pero esta no es la única singularidad de este joven de 28 primaveras. Pese a su edad, afirma: “Será mi primer y último Dakar. La historia de mi vida, el momento álgido.” Y añade, dando muestras de tener una cabeza muy bien amueblada: “Tengo una familia, una hija y tengo que ocuparme de ella. Tengo a mis espaldas una carrera de piloto de enduro y de motocross en la que he conseguido unos resultados digamos que medios, así que ha llegado el momento de pasar página. Espero sinceramente no engancharme a esta carrera… No me convendría. Además, he tenido que pedir ayuda a tanta gente para estar aquí que no me veo volviéndolo a hacer. No quiero ser demasiado egoísta. También tengo que terminar de construir mi casa y responsabilidades profesionales de cara a mi tienda de motos en Paimpol.” Antes de emprender una nueva vida, Pierre-Louis Le Bonniec ha decidido enfrentarse a la prueba por excelencia de los deportes de motor, una decisión madurada y preparada durante dos años. “Tras siete participaciones en el rally Le Touquet, necesitaba algo más potente para poner la guinda a mi carrera,” explica. “Me apetecía volver a sentir esos nervios en el estómago, el hormigueo en las piernas… Quería enfrentarme a la carrera más dura del mundo así que cogí la lista y dirigí la mirada a lo más alto.” Su dedo se plantó en el Dakar. “Mi sueño no es solo correr el Dakar sino terminarlo.” Y, para ello, el piloto bretón confía en su entrenamiento, su experiencia en la arena y su sentido de la medida.  “Desde hace dos años, he aumentado la frecuencia de mis salidas en moto y hago deporte a diario. Recientemente he participado en el Merzouga Rally para familiarizarme con la navegación. No me perdí ni una sola vez y disfruté mucho de la experiencia. Prefiero rodar al 25% de mis capacidades y asegurarme de llegar a meta que no saber dónde me encuentro.” Las dunas de Arabia Saudí le brindarán a Pierre-Louis le Bonniec la oportunidad de perfeccionar su sentido de la orientación. Esperemos, eso sí, que no le coja demasiado gusto…  

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