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Supervivientes

Dakar 2026 | Etapa 7 | RIYADH > WADI AD DAWASIR
11 enero 2026 - 20:24 [GMT + 3]

Tras llegar sin embrague a la meta de la especial entre Riad y Wadi ad-Dawasir, Maria Gameiro y Rosa Romero han podido volver al vivac gracias a la solidaridad de la caravana del Dakar y a los sabios consejos de Dave Klaassen.

Dakar 2026 - Inside bivouac - Semana intensa para Maria Gameiro

Su Mini rosa no pasa desapercibido. En las dunas o en la grava, el automóvil de la única tripulación cien por cien femenina del Dakar se ve venir de lejos, lo que no impidió que Maria Gameiro y Rosa Romero acabaran siendo embestidas en la segunda etapa por un camión que iba con mucha prisa. “Nos vimos obligadas a terminar la especial sin frenos”, cuenta la competidora portuguesa. “Y por eso vamos siempre circulando entre el polvo, porque al final salimos de las últimas. Hoy nos ha dejado tiradas el embrague después de 78 km. Somos unas supervivientes natas”. Ya el año pasado, Maria experimentó en sus propias carnes la conducción a vista. En el que era su primer Dakar, sufrió un contratiempo mecánico que la castigó mucho de entrada. Después, la conductora portuguesa, que no compitió a nivel internacional hasta 2022, ha ido perfeccionando su pilotaje. Al lado de la experimentada Rosa Romero, esposa de Nani Roma y competidora veterana que ha disputado el Dakar en once ocasiones, siete de ellas en moto, Maria Gameiro va progresando con cada etapa que pasa. “Formamos una buena dupla”, comenta. “Nos entendemos bien y estamos encantadas de compartir esta aventura”. En cualquier caso, ambas habrían preferido evitar los problemas técnicos tras la reparadora jornada de descanso para todos los competidores. Después de llegar dando tumbos a la meta de la etapa entre Riad y Wadi ad-Dawasir, Maria y Rosa no han podido volver a la pista tras recuperar la etiqueta de su tarjeta de control. Las ha remolcado un camión para sacarlas de la zona de meta, pero entonces han tenido que esperar a que un alma caritativa aceptase llevarlas de vuelta al vivac. “Por lo general, los hombres nos tratan bastante bien”, asegura la portuguesa. “En cambio, sobre la pista, nadie nos regala nada. La carrera es la misma para todos y para todas”. Y entonces llegó Dave Klaassen. El neerlandés aceptó remolcarlas y se ocupó de su problema técnico. Bastó con que Maria metiese primera antes de arrancar el motor para poner en marcha el Mini. “Formamos un dúo magnífico, pero ni Rosa ni yo somos mecánicas”, bromeó la portuguesa antes de poner rumbo con el coche hacia el vivac.

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