Los Loder se pasan el testigo
Dakar 2026 |
Etapa 10 |
CAMPAMENTO REFUGIO
> BISHA
14 enero 2026
- 21:05
[GMT + 3]
Los alemanes Maximilian y Laurence Loder participan en su segundo Dakar Classic a bordo de la réplica de un vehículo atípico, un Puch que su padre pilotó en 1985. Y este año, Josef ha querido viajar hasta Arabia Saudí para acompañarles durante la segunda semana de carrera.
Por definición, los coches que participan en el Dakar Classic llegan con una larga historia a sus espaldas. La de los hermanos Loder se remonta a 1985 y tiene un significado muy especial para Laurence y Maximilian, ya que solo este último había nacido cuando su padre Josef recorrió los 14.000 kilómetros (7.470 km de lucha contra el reloj) de la 7ª edición del rally con la versión original del Puch. ¿Qué significa esto? Ese año, se le encomendó la misión de prestar asistencia rápida a Gaston Rahier, Raymond Loizeaux y Jean-Claude Morellet, alias “Fenouil”, los tres pilotos oficiales que aspiraban a la victoria al volante de sus BMW. Pero como la marca no fabricaba 4x4 y se resistía a abastecerse de los rivales de Mercedes, el equipo de favoritos recurrió a los especialistas austriacos de la casa Puch. Aunque ya ha superado los 80 años, “Beppo” ha viajado a Arabia Saudí para seguir el recorrido de la réplica conducida por sus hijos. Y, de paso, para contarnos sus aventuras de hace 50 años: “Un día, en la pista, nos encontramos con “Fenouil”, que había roto el motor, así que nos embarcamos en una larga sesión de mecánica para repararlo y permitirle reanudar la marcha. Sin embargo, en los días siguientes, enfermó y al final tuvo que abandonar”, recuerda Josef. “Gaston Rahier, en cambio, no tuvo ningún problema y se embolsó el París-Dakar por segunda vez consecutiva. Nosotros terminamos penúltimos, ¡pero fue una de las ediciones más duras!”.
Mientras tanto, el padre contagió a sus hijos el gusanillo del Dakar. El Puch apenas ha cambiado de aspecto, salvo por la desaparición de la marca roja y blanca de cigarrillos americanos, así como del conejito de una famosa revista erótica. Pero Maximilian y Laurence continúan la aventura a su manera por las pistas y dunas saudíes: “La primera semana ha ido bien, pero hemos tenido algunos sustos. En la etapa previa a la jornada de descanso, volcamos de lado, pero el coche no sufrió ningún daño. Desde entonces, la cosa se nos ha complicado, pues empieza a mostrar signos de debilidad: grietas, suspensiones, puntos de anclaje, etc. Pero es el Dakar y lo más importante es cruzar la línea de meta”. Más allá del reto al que se enfrentan, Maximilian y Laurence también querían rendir homenaje a su padre al participar este año: “Es un honor continuar con la pasión que nuestro padre nos inculcó. Nos contó muchas anécdotas del Dakar y nos dijo que era algo que no se podía explicar, que sencillamente había que vivir”. Y vaya si lo están haciendo...
