De los Dąbrowski, el hijo

14 enero 2021 - 08:04 [GMT + 3]

A principios de la década de los 2000, Marek Dąbrowski fue uno de los pioneros polacos en el Dakar en la categoría de motos. Ahora es su hijo Konrad quien toma el relevo y participa por primera vez en la prueba. La historia promete.

Es como si la moto fuera una prolongación del cuerpo de Konrad Dąbrowski, quien no se recuerda a sí mismo sin montar en una. Aunque cabe equiparar su palmarés con el de un profesional, el polaco de 19 años podría convertirse mañana en el motorista más joven en terminar el Dakar. En realidad, a Konrad no le interesan mucho las estadísticas, pero se siente cautivado por su primera experiencia en el Dakar, una competición de la que conoce mil y un detalles gracias a los consejos transmitidos por su padre Marek y su cómplice Jacek Czachor, pero en el que nunca había estado ni tan siquiera como visitante: “Supera todas mis expectativas. Cada día es una sorpresa, porque busco mis resultados y es un honor ver el nombre de los otros pilotos”, explica en el vivac de Al-Ula al que ha llegado en una impresionante 30ª posición en la general. “Al principio me impresionó la velocidad y llegué a preguntarme si era capaz de seguir ese ritmo físicamente, pero ahora me siento mejor cada día. Creo que se me han acostumbrado los ojos a esa marcha”.

La actuación del joven piloto solo es una sorpresa a medias, puesto que una mirada atenta a su CV revela que ya terminó el Rallye du Maroc y el Africa Race en enero de 2020. “Fue en ese momento cuando decidí que estaba listo para el Dakar y estoy contento de haber afrontado el reto, pero ahora estoy más nervioso que al principio porque no quiero estropearlo todo. He pasado muchas horas en la moto y ahora no quiero correr ningún riesgo en las últimas dos etapas. De todas formas, haga el resultado que haga será mi mejor marca personal”. No cabe duda de que, en el miedómetro, la aguja que más está subiendo en este final del rally es la de Marek. Pese a haber disputado el Dakar en 12 ocasiones en moto (9º en 2003) y 3 en coches con Czachor, el padre tiembla todos los días mientras espera a su vástago en el vivac: “Yo le pido siempre que reduzca la velocidad, pero él también tiene ganas de divertirse. No me esperaba que estuviera ya a ese nivel. Por supuesto, no es que no supiera lo inteligente que es, pero veo que sabe navegar, de rodar rápido y de ir con más cuidado, y creo que no hay mucha gente capaz de hacer eso en su primera vez. Es mucho mejor que yo cuando empecé”. Si miramos los hechos y nos permitimos soñar en voz alta, ¿cabe imaginar un destino repleto de victorias para esta joven promesa de Varsovia? Su padre Marek, buen conocedor como es, no se pone límites: “A mí me gustaría que se pasara a los coches, mi corazón lo llevaría mejor. Pero sé que tiene lo necesario para convertirse en un gran motorista y, por qué no, ganar el Dakar. Eso sí, deberá ir progresando etapa a etapa”.

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