El Dakar al estilo beduino

14 enero 2020 - 12:37 [GMT + 3]

En la región de Ha'il se concentra el grueso de la comunidad del rally y Mohamad Al-Twijri constituye uno de sus pilares. Para él es tan importante el espíritu Dakar como la carrera. Un poco como le pasa a Nasser Al-Attiyah...

© Duda Bairros

¿Alguien quiere encontrar a Nasser Al-Attiyah en el vivac? Pues la mejor forma de hacerlo es ir a ver a Mohamad Al-Twijri y cruzarse con él por casualidad. Al-Twijri organiza todos los días un pequeño espacio al más puro estilo campamento beduino justo al lado de su taller. El vigente campeón suele acudir allí para charlar con buenos amigos que conoció en el rally de Ha’il, en su primera participación en 2008: “Son mucho más que amigos, son hermanos”, insiste Al-Attiyah. “Me gusta encontrarme con ellos aquí. Hablamos de todo y de nada, nos contamos anécdotas. ¡Momentos sencillos que sientan muy bien!”. No faltan los vasos de té y las carcajadas y la velada prosigue en torno a un gran Mandi, el plato tradicional de cordero que comparten los saudíes. Al-Twijri defiende la idea de que el rally, el amor por el desierto y todo lo que conlleva son más un modo de vida que un deporte. Por eso, el piloto del coche 361 se alegraba tanto de la llegada del Dakar a Arabia Saudí: “Los extranjeros no nos conocen bien. El país se está abriendo”, explica. “El Dakar permite precisamente acoger al mundo. Lo que pasa alrededor de la hoguera es un símbolo. Todo el mundo es bienvenido, para venir a vernos y tomar un té”.   

Mohamad es también un gran apasionado de los coches y lleva cinco años preparando y desarrollando su propio 4x4. Se muestra muy orgulloso de seguir en la clasificación general. Se va adaptando a las dificultades que surgen por el camino: “La cuarta etapa entre Neom y Al Ula fue terrible. Estábamos ya casi sin luz y había dunas y llegamos al vivac a la una de la madrugada. Y hoy conseguimos terminar antes, pero hemos tenido problemas con la transmisión. Aún así, pienso que vamos por buen camino". Al-Twijri, 52º en la general, ha renunciado a cualquier aspiración en los resultados: “Por el momento, estoy aquí para aprender. Avanzo con calma y no ataco en absoluto, porque no tengo el coche necesario para eso. Además, estoy rodeado de amigos. No es una estructura profesional. Pero dentro de algunos años, espero poder pelear por un puesto en el Top 10”. ¿Y qué piensa Al-Attiyah al respecto? “Por qué no. Es un gran piloto. Podría ir muy rápido con un buen coche. Nadie le puede dar lecciones sobre cómo conducir en el desierto”.

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