Objetivo: 150

16 enero 2020 - 07:58 [GMT + 3]

Ibrahim Al-Muhna ocupa la 29ª plaza de la clasificación general a dos días del final del rally. Para este veterano piloto del desierto, está siendo la experiencia más exigente de toda su trayectoria, pero los problemas no logran hacer mella en su buen ánimo.

© Duda Bairros

Uno no participa en el Dakar por apego a las cosas fáciles. Lo que buscaba Ibrahim Al-Muhna era otra cosa… y vaya si lo ha encontrado. Desde la salida de Jeddah, su camión le juega todos los días unas malas pasadas que harían perder la paciencia a cualquiera. En cambio, el único saudí presente en la clasificación general de la categoría de camiones después de 10 etapas de carrera recuerda con una sonrisa los contratiempos que tuvo que ir solventando para alcanzar el vivac maratón de Shubaytah: “No ha habido ningún día sin percances. En la primera etapa, problemas con los frenos; después, fugas de aceite y de agua; hoy, se sobrecalienta el motor en los 10 primeros kilómetros de la etapa”. Estos gajes del oficio son el pan nuestro de cada día para los pilotos no profesionales del Dakar. Cuando las averías obligan a una tripulación a llegar tarde, a la falta de sueño se suma la carrera contrarreloj para reparar unos problemas que al día siguiente volverán a hacerles la vida imposible. Eso es justo lo que viven Ibrahim y sus dos compañeros de cabina: “Por la noche dormimos entre dos y cuatro horas. Al llegar el día de descanso, me di cuenta de que llevaba tres días sin quitarme la ropa. Cuando alcanzas ese nivel de cansancio, cada minuto de sueño cuenta”.

A pesar de esta sucesión de escollos, el piloto del camión nº 534 no ha perdido la esperanza en ningún momento y confía en la técnica de la tortuga: “Mi estrategia consiste en avanzar sin parar, aunque sea muy poco a poco”. Habla un piloto con experiencia, puesto que, en los últimos doce años, Ibrahim ha participado en 138 ralis y los ha terminado todos. Si bien es cierto que se trata del piloto con más regularidad de los ralis de Oriente Medio, es muy consciente de haber entrado en otra dimensión al descubrir el Dakar: “En los demás ralis, acaban las etapas y siempre hay tiempo para tomarse un café con los amigos, pero aquí no he visto a nadie y ni siquiera podría hablar de la vida en el vivac. Si llego hasta el final, será mi 139º rally, pero este cuenta por 10 o más, así que… podríamos decir que 150. Estoy haciendo todo lo que está en mi mano para llegar hasta el final”. Desde luego, la sonrisa no la pierde.

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