

MEDIO AMBIENTE: UNA CARRERA RESPONSABLE
Desde su origen, el Dakar lleva en él una pasión por los grandes espacios y los sitios naturales de excepción. Muy comprometida con el respeto de los lugares que atraviesa, la organización del rally busca en permanencia medios de atenuar su impacto sobre el medio ambiente. Por eso mismo, este año, se solicitó una segunda huella de carbono.
Dakar 2007 versus Dakar 2010
Preocupados desde hace varios años por conocer con precisión el impacto ambiental e intentar controlarlo, el Dakar se inscribió en la conducta de la huella de carbono, que se realizó por primera vez sobre la base de los datos de la edición 2007, que se desarrollaba en el continente africano, con la largada en Lisboa.
Tres años más tarde, las circunstancias geopolíticas llevaron al Dakar a desplazarse a América del Sur. Las nuevas obligaciones de organización y las diferencias de modo de vida observadas en los países de acogida invitaban en ese momento a reevaluar el impacto del rally en materia de emisiones de gas con efecto invernadero. Se solicitó entonces un estudio según los mismos criterios, para imaginar pistas de reducción de las emisiones y/o encontrar soluciones de compensación1. Las enseñanzas principales obtenidas tras el análisis de las cifras permiten situar con precisión al Dakar frente a sus responsabilidades:
Compensar las emisiones: el proyecto Madre de Dios
Después de haber enumerado y lanzado las reducciones de emisiones factibles para la organización del rally, se realizó un trabajo para encontrar la forma más coherente de compensar la huella de carbono del Dakar. En un primer tiempo, el objetivo consistió en financiar un proyecto de compensación de reemisiones de gas con efecto invernadero con un presupuesto de 105 000 €. El estudio de las distintas opciones finalizó con un compromiso con el proyecto Madre de Dios, que se concentra en el encauzamiento del fenómeno de deforestación, en torno a la construcción de la ruta transoceánica que atraviesa la selva tropical, en el Amazonas peruano.
Este proyecto de reducción de las emisiones, piloteado por la ONG Greenoxx está basado en la protección de la biodiversidad e implica directamente a las comunidades locales. Por su intermedio se realizan particularmente acciones de control de la deforestación ilegal, y del desarrollo de fuentes de ingresos alternativos que garanticen la gestión durable de los bosques.
El proyecto Madre de Dios fue validado según los criterios del Standard CCB (Climate, Community et Biodiversity Alliance) que validan su durabilidad social y ambiental. Un proceder reforzado por el hecho que el proyecto obtuvo el estatuto máximo en el Standard: CCB Gold. El proceso también está sostenido por ONG internacionales tales como WWF, CESVI, ProNaturaleza y AIDER.
A falta de este proyecto, son 119.539 hectáreas de selva que se destruirían en el curso de los próximos diez años.
Desde siempre, en la preparación del recorrido, el Dakar aporta un cuidado especial para la preservación de ciertos sitios considerados como sensibles. Para asegurarse la coherencia del trazado, fue necesaria una colaboración estrecha entre los equipos del rally y los servicios concernientes en cuestiones ambientales y patrimoniales dentro de las autoridades argentinas y chilenas.
Los organizadores del Dakar quisieron hacer intercambios regulares con las autoridades gubernamentales, desde los primeros proyectos de recorrido hasta llegar al trazado detallado y definitivo de las etapas. En Argentina, se consultó al Ministerio del Medio ambiente y a los servicios de cada provincia por donde pasa la competencia. En Chile, los principales interlocutores fueron el CMN (Consejo de Monumentos Nacionales), la CONAMA (Comisión Nacional del Medio Ambiente), la CONAF (Corporación Nacional Forestal de Chile) y la CONADI (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena).
En las distintas hojas de ruta enviadas, estas instancias pudieron formular observaciones, aportar enmiendas, y por primera vez en este año, se invitó a representantes de dichas estructuras especializadas a que participen a los reconocimientos del recorrido para asegurarse en el terreno que el paso del rally no afectaría el patrocinio natural y arqueológico. Al término del proceso, se solicitó la validación del recorrido para garantizar que la carrera se desarrollará respetando las zonas sensibles.
El Dakar es, diariamente, una comunidad de más de 2500 personas que se desplaza de ciudad en ciudad. El desafío logístico que consiste a alimentar, instalar y brindar entre otras cosas electricidad, continua hasta después de la partida. Las reglas de convivencia exigen a los organizadores dejar limpios los sitios de acogida. Esto significa un trabajo de recolección de residuos que comienza cuando los competidores retoman la pista. A partir de ese momento, el Dakar se compromete a recolectar diariamente todos los residuos, que serán evacuados por las municipalidades hacia los vertederos que permiten asegurar el tratamiento dentro de las mejores condiciones. Para los residuos considerados como nocivos (aceite, baterías, etc.), se solicitó a empresas especializadas. Por otra parte, el departamento Residuos Peligrosos, que depende del Ministerio argentino del Medio ambiente, realizó una evaluación basada en el estado diario del lugar sobre los sitios del rally en el 2009 y en el 2010, y saluda los esfuerzos realizados en materia de tratamiento de los residuos.
1 Los dos balances de carbono realizados han sido confiados al estudio Espere, homologado por la “Agence de l’Environnement et de la Maîtrise de l’Energie (ADEME)” (en español: Agencia del Medio ambiente y del Manejo de la Energía)

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