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Étape 10 - Martes 13 de enero de 2009 | Copiapo > Copiapo

  • Enlace  20 km
  • Especial 670 km

Anécdotas

Hijos de Atacama

Copyright A.S.O. / Amaury Sport Organisation

“Ahí están las montañas en las que nos hemos criado. El rincón del desierto en el que veníamos con los amigos a correr en moto o a hacer un picnic. El vivac del Dakar está en lo que llamamos la ‘Base del Puesto 1’. 60 kilómetros más al Sur está nuestro hogar el ‘Valle de Copiapo’â€. Felipe Prohens está en su tierra. Su hermano está a su lado en el camión de asistencia. Felipe es 19º y Jaime 36º. Se muestran tranquilos, concentrados en el desafío que representa el primer Dakar, orgullosos. No quieren hablar mucho de deporte. Jaime prefiere relatar sobre las cimas peladas, iluminadas por la luz, azotadas por el viento de la noche que empieza a soplar: “Ahí arriba cerca del ‘Cerro de Gloria’, detrás está ‘el Medanaso’. El Dakar pasa a su lado, evitándolo, no se puede atravesar en moto: es la montaña de arena más alta del mundo. También está por aquí ‘la Ballena’â€. Sonríen, aunque saben que no podrán sacar ningún partido a su conocimiento del terreno. “Los kilómetros van a ser duros para todos. Nuestro objetivo es llegarâ€. No, no tienen ganas de hablar de deporte, su auténtico placer es continuar la aventura y disfrutar de su colosal jardín de infanciaâ€.

¿El Sahara o Atacama?

Después de una primera jornada en el desierto de Atacama y el descubrimiento de sus dunas, a los más experimentados pilotos del Dakar, a aquellos que conocen los dos continentes, se les pregunta: ¿el Sahara o Atacama? Y ninguno se decide. En cualquier caso, Atacama ha gustado: “Ha sido más duro, pero muy hermosoâ€, confiesa el motorista Norbert Dubois. Para el francés Eric Croquelois, asiduo al Dakar, “Es como pedirme que elija entre mi padre y mi madre. Aquí hay más que arena, hay polvo, y el terreno es muy irregular, lleno de baches. Casi salgo disparado unas 20 vecesâ€. El sudafricano Alfil Cox aporta una opinión más técnica, después de pasar la jornada de hoy en buggy, tras años corriendo en motos, “La ventaja que ofrece es la vegetación y las piedras en las dunas, que facilitan bastante las cosas, pero, por el contrario, son más largas y más elevadas que en el Sahara, donde son más cortas y más empinadas…â€.

Isidre Esteve motivado por el placer de correr

Bajo el sol de Atacama, el equipo está contento: llega Isidre. Son las 18h30, por primera vez, todo ha ido sobre ruedas. Nada de alcanzar el vivac de noche, nada de arañar unas horas de sueño, nada de dolores de cabeza con la mecánica. “Da gusto llegar de díaâ€, comenta simplemente el antiguo motorista. Es su primer Dakar en coche desde el accidente y para el piloto en silla de ruedas el reencuentro con su gran amor ha sido extraño: “El coche es nuevo en la prueba y nosotros tambiénâ€. Pero Isidre Esteve no habla esta tarde de problemas eléctricos, del camión que le ha dado por detrás, de noches demasiado cortas, precisamente cuando su cuerpo necesita un mayor descanso para poder reanudar la carrera, ni de las ganas de abandonar cada vez más fuertes. La prensa catalana está aquí esta tarde y le rodea un ambiente familiar. Lidia, su novia, resume lo que queda del día: “Después de las entrevistas nos vamos a cenar y podrá estirarse luego para recuperar fuerzas. Ha sido muy duro para él hasta ahoraâ€. Algo mejor clasificado, algo más a gusto, el campeón está radiante: “He recuperado el placer de correr. Eso es lo más importante.†Lidia también sonríe: “Nuestro único objetivo es llegar todas las tardes, como hoyâ€.

Jacques Laffite y René Arnoux de visita

En la llegada de la especial de Copiapo, dos antiguos pilotos de F1 han dado la bienvenida a los corredores. Los visitantes se han quedo cautivados por los paisajes sudamericanos, a los que les encantaría volver, la próxima vez con traje de carrera. Jacques Laffite, que ya se aventuró en las pistas del Dakar en una breve incursión en 1988 (abandonó en la 4ª etapa), se imagina al volante en el “nuevo†continente: “Me entran muchas ganas de volver, pero para pasear, no cuento ya con los medios para luchar por una buena posición en este rallyâ€. Para René Arnoux, el fervor popular que ha constatado le tienta a montar un proyecto: “Es todo un descubrimiento, tengo la impresión de que debe ser un gustazo correr aquí. Veo que hay mucho público y creo, precisamente, que las carreras de coche son para compartirlas. Un gran premio F1 sin público, no me hubiera interesado. Así que el entusiasmo que veo aquí, resulta muy motivadorâ€. Aunque los dos pilotos están plenamente de acuerdo en su análisis, es difícil imaginarles en el mismo coche para tomar la salida del Dakar 2010: “No podría correr con él, porque yo le daría miedo, y seguro que él a mí también. Aunque probablemente es la persona con la que estaría más seguroâ€, bromea Jacques Laffite.