N° 033 - EQUIPO DCA TRUST.COM
- JOBARD
- Willy
- FRA
- 20/02/1961
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En el 2007, Willy Jobard tuvo que dejar a 16 kilómetros de la felicidad, después de una especial donde demostró coraje y abnegación. El día antes de la llegada, se rompió el brazo en una mala caída y a pesar de todo corrió los últimos cien kilómetros de enlace “con un solo brazo". Al día siguiente, los médicos le desaconsejaron retomar la partida. Exasperante.
"Hay que relativizar todo esto", dice con sinceridad. En nueve participaciones, llegué hasta el final del rally cuatro veces. Si este año también llego, será el promedio”.
Lo sabe, el Dakar debe su éxito a su dificultad. "La gente viene para sufrir", reconoce. Él se niega a renunciar a esto. "Si no parto, me pongo mal. Hay que hacerlo para entenderlo. Uno está desconectado de lo cotidiano. Son apenas quince días, pero es como si durara cuatro meses”. ¿Lo más difícil en un Dakar? "La duración, dice sin vacilación. Todos los días debemos regenerarnos tanto en pasión como física y mentalmente”.
En el 2009, parte nuevamente con una KTM 450. "Un buen compromiso para no cansarse demasiado", dice. Espera con impaciencia saborear nuevamente la atmósfera especial del bivouac. "El Dakar hace desaparecer las diferencias, suaviza muchas cosas. No hay ningún estatuto entre los participantes. Todos estamos en la misma y es fácil hablar con profesionales como Despres, Alphand o Peterhansel”. Él recuerda, por ejemplo, haber compartido una comida con Carlos Sainz.
Esto es lo que atrae a la mayoría: la solidaridad entre los pilotos. Y para que esta solidaridad no tenga límites, dona personalmente a Actions Dakar e invita a todos sus patrocinadores a hacer lo mismo.