etapa 6 - Jueves 11 de enero de 2007 | Tan tan - Zouérat
- Enlace 414 km
- Especial 394 km
- Enlace 9 km
- Total 817 km
Retratos
Mick Extance:

El inglés Mick Extance se muestra absolutamente inflexible: "No pienso poner un penique más de mi dinero en el Dakar. ¡Y no es por nada, es que no me queda ni uno! Este es mi sexto año de competición en motos y he invertido hasta la última libra que he ganado en mi vida en esta carrera. ¡Hasta he hipotecado mi casa!" Dicho esto, también es verdad que este es el primer año que Extance no ha tenido que buscar el dinero hasta debajo de las piedras. "Este año formo parte del equipo europeo de Honda, y tengo una magnífica CRF450. Es un poco más fácil que antes encontrar sponsors ahora que soy el primer piloto británico, pero sigue siendo duro. Este año, mi esposa y yo hemos conseguido 40.000 euros más, pero al final pasas tanto tiempo buscando dinero que a veces pienso que sería más fácil ganarlo sencillamente". Y en cuanto a lo deportivo: "Puede que un puesto entre los 20 primeros no signifique mucho para algunos, pero, en serio, competir contra los mejores pilotos todoterreno del mundo en una 450 de enduros no es un desafío cualquiera. El año pasado no lo conseguimos, pero cada año ganas más experiencia y este puede ser el definitivo. De momento, estoy cómodamente situado en el puesto 40° y no tengo intención de terminar más alto que en Marruecos, donde el riesgo es enorme. Pero en cuanto entremos en las dunas, pienso ir a por todas".
Yannick Guyomarc’h: "Yo lleno el depósito a la africana"
En el embarcadero de Nador, la aventura ya se presentaba complicada para Yannick Guyomarc’h, abatido por las consecuencias de un despiste sobre el sistema de equilibrado mecánico de su moto. Un tapón de vaciado mal apretado, y perdido durante la segunda especial portuguesa, y la reacción en cadena consecuente, ponen en serio peligro el éxito del proyecto: "El motor se ha calentado, así que me he parado un momento, antes de que se quemara por completo, pero es como si la moto hubiera hecho 50.000 kilómetros de golpe. En un principio he intentado taponarlo con un trozo de madera, he puesto aceite y, de momento, funciona más o menos".
Y la verdad es que, tres días después, la Honda 400 XR de este parisino bombero de profesión sigue en pie, hasta puede decirse que no se está acostumbrando del todo mal a la paliza de la travesía de Marruecos: "En las especiales salgo con bidones en la mochila y me paro cada 200 kilómetros para echar aceite antes de que aparezcan los problemas. Trato por todos los medios de no castigar demasiado a la moto, corriendo más lento. Después, en los enlaces, cojo gasolina en las estaciones locales. Yo supongo que mi motor debe estar a estas alturas en el mismo estado que los que se puedan encontrar por aquí, así que le pongo los mismos productos. No sé muy bien lo que le estoy metiendo a mi motor, a veces parece como miel, pero de momento parece que funciona".
Sin embargo, la salud mecánica de su "dos ruedas" no es la principal inquietud de Guyomarc’h, que espera quedarse en Mauritania algo más que el año pasado: "El problema es que ahora corro detrás, y el polvo me molesta mucho más. De hecho ya me caído tres veces, mientras que en 2005 no tuve ni una sola caída hasta mi abandono en Nouakchott". Y para hacerlo aún más difícil, el parisino se ha lastimado la clavícula en una de sus acrobacias. ¡No cabe duda de que el camino aún es largo hasta Dakar!
Juan Miguel y Germán Fidel: "Nacimos en la arena"
Dos hermanos, dos coches, un solo objetivo: llegar a Dakar. Puede parecer una meta muy ambiciosa para una primera participación en este rally. Sin embargo, cuando conocemos algo más a los hermanos Fidel, Juan Miguel y Germán, ya entendemos por qué no es un objetivo nada descabellado. Los dos son naturales de Melilla, ese pedacito de España anclado en África, donde se han convertido en auténticas estrellas locales del deporte automovilístico. Juan Miguel bromea incluso y dice: "Soy el Fernando Alonso de Melilla". Sobre lo que no hay ninguna duda es que los hermanos Fidel dominan como pocos las pistas de Marruecos y de Mauritania. El hábitat del Dakar es su hábitat natural. "Se puede decir que hemos nacido en la arena" explican los hijos de una ciudad con apenas 70.000 habitantes, donde los todo terreno son el medio de transporte más común.
Conducir en el desierto es el pan de cada día para sus habitantes. Además cada año el Dakar desembarca en Melilla. ¿Cómo resistirse a su llamada? Desde luego estos hermanos no lo consiguieron. Y fueron sus propios conciudadanos los que les animaron a enfrentarse a este desafío. Gracias a un gran apoyo general, lograron a lo largo de 2006 poner en pie el proyecto con la participación de más de 150 patrocinadores, grandes y pequeños. Este apoyo popular alcanzó su máximo apogeo a la llegada de la caravana del Dakar al puerto de Nador. Germán esperaba cierta acogida, pero nunca se imaginó que sería de tal magnitud.
"Había cientos de personas que estaban ahí por nosotros. Y numerosas pancartas. En una decía ’Melilla con nuestros pilotos". A Germán se le olvida comentar que había una especialmente dedicada a él: "Para mi gordito". Firmaba su novia. Pero el impacto que han tenido los hermanos Fidel no se queda aquí. Sus fans les han acompañado hasta el desierto. Varios grupos se encontraban al borde de las pistas para verles pasar en su camino hasta Ouarzazate. Tras la última etapa marroquí se encuentran solos. "Ya hemos logrado alcanzar la mitad de nuestros objetivos con nuestra presencia en Marruecos. Ahora tenemos que llegar a Dakar a toda costa. El alcalde y el gobernador de Melilla estarán en la línea de llegada". Los hermanos Fidel lo saben todo sobre el desierto y las dunas. Ahora tendrán que ser capaces de aguantar la presión de ser buque insignia.
Tim Coronel:

El Dakar es "una aventura extraordinaria", en eso coinciden todos los participantes, una aventura que, además, ¡se puede vivir en pareja! Ese es el caso de Tim Coronel y Gaby Uljee, que comparten sus vidas desde hace doce años y que, este año, han decidido compartir también el Dakar. Tim Coronel, propietario de una pista de karts cubierta y relativamente popular en el mundo de los deportes de motor en Holanda, estará al volante, y Gaby Uljee, diseñadora de profesión, pendiente del libro de ruta. Hasta ahora, la aventura está transcurriendo bien. "Nadie pensaba que llegaríamos tan lejos", admite Coronel, 71° en la general a la salida de Marruecos.
En la cabina de su Bowler, la relación entre piloto y copiloto funciona perfectamente: "Lo estamos llevando mejor de lo que pensaba. Tengo que reconocer que ella tiene razón a menudo, aunque me pese", dice el piloto, sonriente. "Sabe cómo frenarme. A mi me llaman el ’Loco del volante holandés’, pero ella me calma".
Este Dakar podría cambiarles la vida a Tim y Gaby. La pareja ha sucumbido por completo al hechizo de la prueba y ya piensan en revivirla. "He corrido casi todas las carreras, menos las 24 de Le Mans, y desde luego esta es la más extraordinaria de mi vida. Nunca sabes a qué atenerte. Hay emoción cada 100 m. Estás en perfecta armonía con la naturaleza..."
Tim Coronel en un principio había pedido a su hermano, Tom Coronel, mejor piloto privado del campeonato del mundo de turismos, que hiciera con él este Dakar. "Pero hubiera sido complicado; nos habríamos peleado por el volante". En cualquier caso, los hermanos Coronel se verán en Dakar para celebrarlo por todo lo alto, si consiguen llegar al Lago Rosa.