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etapa 4 - Martes 9 de enero de 2007 | Er Rachidia - Ouarzazate

  • Enlace  96 km
  • Especial 405 km
  • Enlace 178 km
  • Total  679 km

Retratos

motos

Anthony Fillatre: “No soy capaz de ir más despacioâ€

ANTHONY FILLATRE

Claramente tiene ganas de hacer las cosas bien. Por esta razón, Anthony Fillatre ya identificó su punto flaco antes de salir para Lisboa. “Es necesario que controle mi ímpetuâ€, reconoce este joven, después de reflexionar sobre esta gran oportunidad que significa correr el Dakar por primera vez. Sin embargo, no podía ni imaginar que esa energía desbordante que le caracteriza le iba a jugar una mala pasada ya en la primera especial portuguesa. “Tan solo después de unos kilómetros me he encontrado sobre el costado y eso que no tenía la impresión de haber forzado la máquina. No soy capaz de ir más despacio. En cualquier caso me he puesto en pie enseguida y he continuado, aunque me he desgarrado un músculo a la altura de la pantorrillaâ€, dice cojeando aún dos días después de la acrobacia.

Amigo desde hace mucho de la familia Morel al completo, Anthony esperaba poder correr más o menos junto a Antoine, el padre, y Alan, el hijo. Pero la diferencia en la clasificación tras el fallo del primer día y un pinchazo que le retrasó aún más el segundo, le han condenado a un viaje en solitario. Una situación que puede jugar finalmente a su favor en lo que al aprendizaje en rallies se refiere. “Es necesario que aprenda sobre navegación. Aparte de un intensivo de una semana en la que nos hemos entrenado en la lectura de rutómetros, no tengo ninguna noción. Espero que antes de las etapas en Mauritania haya conseguido llegar a su altura en la clasificación general (de Antoine y Alan Morel), porque me da algo más de miedo quedarme a mi suerte allíâ€. Además de aprender a leer resulta imprescindible aprender a ser prudente.

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Jean-Pierre Méallet: “La policía había retenido el camiónâ€

Copyright A.S.O. / Amaury Sport Organisation

“Me había prometido a mí mismo no beber ni una sola cerveza durante todo el rally, pero esta noche me voy a permitir tomarme unaâ€, exclama Jean-Pierre Méallet al entrar en el salón del Ciudad de Salamanca, el ferry con el que cruzarán el Mediterráneo para acometer la parte africana del rally. Y es que la gran aventura con la que este jefe de empresa soñaba desde que era un niño le ha deparado ya un enojoso sobresalto. Y no sobre el terreno: "fue genial", afirma encantado. Fue entre bastidores, donde les ha venido el primer susto a Jean-Pierre y a otros tres motoristas, compañeros de infortunio en este inicio de carrera: “Nuestro equipo de asistencia ha organizado el transporte de nuestras motos hasta Málaga en camión, para ahorrarnos los 400 km de enlace". La intención es más bien buena, pero el camión en cuestión, que no dispone del salvoconducto de las pegatinas del Dakar, no puede estar en carretera un domingo, y si no que se lo expliquen a la Guardia Civil: "Cuando les llamamos desde Málaga para tener noticias, nos dijeron que el camión presentaba además irregularidades en los discos y había sido retenido por la policía. Eran ya casi las 17 horas, así que salimos pitando para Sevilla para recuperar las motosâ€.
Sin perder el tiempo en explicaciones o recriminaciones con el conductor, nuestros cuatro motoristas saltaron sobre sus motos con sólo una idea en mente: llegar al embarque antes de las 21h00. "Al llegar a Málaga nos perdimos, y de no ser por un joven que iba en moto no habríamos llegado al puerto. Pero por el camino perdimos a Karl Vauclin y Joël Moro, compañeros de travesía", explica Jean-Pierre en compañía de Pascal Browet. Los dos rezagados llegaron al puerto a tiempo para subirse en el siguiente barco. Al final todo quedó en un susto y unas pocas horas menos de sueño.

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Robbie Allan: “Voy a mi ritmoâ€

Copyright A.S.O. / Amaury Sport Organisation

Con sus 66 años, Robbie Allan es el motorista más veterano de este Dakar. Pero es con ojos de niño con los que descubre el Dakar: “Nunca había visto algo tan enorme, decía anoche en el vivac de Er-Rachidia. Es el último de los grandes desafíos en el mundo.â€

Este padre de tres hijos viene con la bendición de los suyos. “Hace 42 años que estamos casados y que lo padezco, así que tuve que aceptarâ€, confiesa su mujer. La más pequeña de sus hijas le dijo que éste iba a ser su “primero y último Dakarâ€. Hermano de Vic Allan, cuatro veces campeón de motocross en Gran Bretaña, Robbie es un tipo curtido en numerosas pruebas tanto de tierra como asfalto. “ Entre los dos sumamos 95 años de experiencia con la motoâ€.
Venido a Lisboa con su mujer y su hermano dos semanas antes del inicio del rally, el viejo Robbie, como buen escocés, acabó de ponerse a punto físicamente con un baño en el mar el día de Navidad. Así se preparaba para acometer esta prueba de la que hablaba con su legendario compatriota Colin McRae, ex campeón del mundo de rallies quien en 2004 y 2005 corrió el Dakar con Nissan. Los buenos consejos del más veterano de los dos le han permitido a Robbie acabar la tercera etapa, la primera africana, en la posición n° 223 (de 236), a más de tres horas del vencedor. "He tenido un mal día. En Portugal me fue bien pero aquí he tenido problemas de gasolina y he perdido 1h30. Estoy mosqueadísimo porque he retrocedido mucho en la general", insiste el ambicioso motorista. "Pero no estoy muy contento con la actitud de los pilotos de coche. Algunos no son muy simpáticos. Casi me llevo una pedrada en la cara por un coche que me adelantaba. No recuerdo su número pero reconoceré el vehículo. Y si lo encuentro..."

Ya ha franqueado la primera especial marroquí pero los verdaderos problemas vendrán en Mauritania. “Voy a mi ritmo, solo. Me las apaño con el road book pero el GPS es un lío, no me entero de nada. La aventura del Dakar continúa para este sexagenario mientras monta su tienda para disfrutar de una breve noche...

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Chris Jones: “Mi mujer está en casa animándomeâ€

CHRISTOPHER JONES

La mayoría de los amateurs del Dakar confiesan que incluso llegar a la línea de salida no es tan fácil. El problema más común es el del dinero, seguido de cerca por la falta de tiempo. Muchos también confesarán que irse con el beneplácito de sus parejas tampoco es fácil. Sin embargo el motorista estadounidense Chris Jones parece ser la excepción. "Mi mujer ha sido quien más me ha animado para el Dakar. Todo empezó hace tres años, al final de un viaje en moto que hicimos desde Estados Unidos hasta el extremo de Sudamérica. Veíamos el Dakar por la tele y entonces me dijo que yo debería intentarlo". Desde entonces los preparativos para la carrera han ocupado la mayor parte del tiempo de esta pareja. Primero, Chris tuvo que mejorar su técnica sobre terreno y poner a punto su KTM Adventurer. "Yo mismo me construí la moto y la conozco muy bien, y menos mal, porque mi camión de asistencia se ha averiado y me parece que la avería va para rato. Eso complica mucho las cosas, de modo que menos mal que tengo a mi mujer apoyándome desde casa".