etapa 2 - Domingo 7 de enero de 2007 | Portimao - Málaga
- Enlace 15 km
- Especial 67 km
- Enlace 463 km
- Total 545 km
Retratos
Brian Schmuckle: "¡Firmaría ser el último en Dakar!"
Perdido en el alboroto de las comprobaciones, con su puro en la boca, buscando adonde ir y empujando su Husqvarna de 510 cm³, así es como Brian Schmuckle ha descubierto el Dakar… al menos de momento. El motorista americano fue uno de los últimos en presentarse a las comprobaciones técnicas. "Tampoco me importaría ser el último en Dakar. Eso significaría que he llegado hasta el final", confesaba Schmuckle, director de empresa californiano.
Brian, padre de tres hijos, es un apasionado del motocross desde hace más de treinta años. Este año era el momento de lanzarse un nuevo desafío: participar en el rey de los rallies africanos, a pesar de las reservas de su mujer, demasiado peligroso a su parecer. Pero a Brian Schmuckle le preocupan poco los peligros, y está dispuesto a todo para acompañar a quien le ha convencido a formar parte de esta aventura, su amigo Michael Kay.
El proyecto ha sido especialmente difícil de llevar a cabo. "Husqvarna nos había prometido dos motos gratis. Tres semanas antes de la salida, decidieron cambiar de opinión y se quedó en una. No tuvimos tiempo en absoluto para buscar apoyos financieros. Mi empresa de pintura es mi sponsor principal".
En el momento de afrontar las primeras dificultades del rally, Brian confesaba estar considerablemente tenso por la magnitud del acontecimiento. "Mi mayor inquietud es la mecánica". El motorista, de 49 años, no parece demasiado preocupado por los demás peligros. "No me preocupan en absoluto las posibles caídas". Ya me he roto 21 huesos. Físicamente, estoy totalmente a punto".
Para el californiano, se trata simplemente de ir de un punto a otro, sin competir con nadie. Minutos antes de vivir sus primeros kilómetros de carrera, todavía preguntaba cómo funcionaba el GPS de su moto.
Philippe Tonin:
Los estrenos pueden ser muy duros. En su estreno en el Dakar, Philippe Tonin esperaba una entrada en materia más suave, como ocurre a veces en las primeras etapas europeas. Pero esta vez, Philippe no ha tenido esa suerte; más bien al contrario, el francés ha sufrido todas las dificultades de la especial, además de una dosis considerable de la mala suerte típica de las grandes etapas: "Me ha pasado de todo", explicaba, después de haber pasado más de seis horas en el recorrido de la primera especial. "Primero se me ha echado encima un brasileño, que me ha hecho daño en el hombro, pero poco más. Pero en la caída, se ha debido dañar el depósito, porque me he quedado sin gasolina". Pasados unos kilómetros, empiezan los auténticos problemas para el francés: "La primera vez se ha parado un compañero y me ha dado un litro, pero no ha sido suficiente para arrancar. Un par de espectadores se han ido a casa corriendo y han vuelto con cinco litros. Por desgracia, he vuelto a tener problemas a tres kilómetros de la llegada. En total, he tenido dos paradas de más de una hora".
Tonin, que debe ostentar uno de los mayores porcentajes de problemas por kilómetro, empieza ya a saber lo que significa correr el Dakar: "¿Y decís que es mucho peor en Mauritania?, bromea apenas el infortunado debutante. La verdad, en un momento dado me he desesperado bastante. Nadie se para porque todos quieren preservar la gasolina para ir deprisa. No podía hacer gran cosa si no conseguía gasolina. Me hubiera dado muchísima rabia abandonar". Tras un primer buen lote de miserias, se puede decir que Philippe está listo para la aventura.
Sunny Irvine, el Dakar made in Méjico
Ya hacía unos buenos cinco años que Sunny hablaba del Dakar. Allá, en el Cabo San Lucas, en la punta sur de la Baja California, donde creó su empresa de turismo, soñaba desde hace mucho tiempo con esta carrera fuera de lo común. Así que no sorprende en absoluto, cuando le encontramos en Portugal, oírle decir: “Lo más importante es estar aquí”. El número 200, en su primera participación, está pletórico pese a un palmarés personal más bien ecléctico. Con apenas 29 años, Sunny ya tienen mucha epxeriencia. Después de recibir su título de Dirección y Administración de Empresas por la Universidad de San Diego, en Estados Unidos, partió con un grupo de compañeros a Ushuaia. ¿La aventura? Un raid en moto de seis meses de duración, con 30.000 kilómetros en el programa y 80.000 dólares donados a la cruz roja de Honduras dentro del marco de las acciones solidarias realizadas para ayudar a las víctimas del huracán Mitch. También cuenta en su trayectoria con una vuelta al mundo en barco con otros estudiantes. No es de extrañar por lo tanto que, ahora, ya asentado, se dedique a atender las necesidades de miles de pasajeros que los grandes cruceros traen a su puerta. Las propuestas que realiza a una clientela con mucha prisa, compuesta principalmente por norteamericanos, es de lo más variada: el desierto, raids, excursiones, vela, actividades acuáticas y un largo etcétera. Teniendo en cuenta todo lo anterior no es de extrañar que el Dakar le fascinara. Para él sobrevivir el Dakar significará ser capaz de afrontar cualquier cosa. Cuenta además con una preparación física perfecta, puesto que está integrada completamente en su estilo de vida. Además, en la fase pre-Dakar pudo centrarse en aspectos más específicos de esta prueba: “No hay grande dunas en Méjico y nunca había corrido con un rutómetro. Pero he podido entrenarme una semana en el Valle de la Muerte con Chris Balis”. Aparte de ser un gran deportista, Sunny también es políglota y está bastante orgulloso de su capacidad para defenderse en francés. “¡Oh, là là! ¡Lo complicado es la técnica!”, dice mientras conecta los cables en la moto, atareado y sonriente en su equipo de carrera color azul.
Alain Delaunay: "El Dakar es algo diferente"
"¡Me ha hecho mucha gracia cuando un espectador portugués me ha dicho que quedaban 9.000 km para Dakar!" Alain Delaunay deja su moto en el recinto cerrado de Portimao y cuenta cómo le ha ido la primera jornada de su primer Dakar. El dorsal número 137 de la competición no se siente impresionado por el estreno, y más vale así, porque el rally ha empezado de golpe y porrazo para alguien que dice venir "tranquilamente", según sus propias palabras, a la carrera más dura del mundo. "Me siento algo así como un robot", confiesa. Es su manera de expresar su despreocupación. Todo empezó con un problema de alimentación de gasolina que le obligó a cambiar un manguito. Después, unas cuantas caídas, "cinco o seis", según dice, pero eso no es todo: el Sentinel también le ha dado problemas. El hecho de tener que apartarse cada vez que el avisador sonaba ha supuesto un stress añadido: "Yo, más que una moto, lo que tengo es una cosechadora-trilladora". En realidad es una Honda 400 XR, que ha escogido por su poco peso. Alain Delaunay también se las ha visto y deseado con la parte administrativa. "No es nada sencillo", exclama. Hasta el libro de ruta le ha dado quebraderos de cabeza: "Sólo he podido meter los 2/3". En definitiva, una primera especial maldita, que ha terminado a 2h56’ del vencedor, Ruben Faria. Y eso que Alain Delaunay está bien lejos de ser un poeta perdido en un mundo extraño. Tras de si tiene 20 años de enduros y es experto en mantenimiento de caminos. Trabajando de directivo de la compañía de ferrocarriles franceses, por fuerza tiene uno sentido de la organización. Desde luego, no se puede decir que Dalaunay no se haya preparado bien el Dakar. Se ha hartado de buscar sponsors y ha echado el resto en la preparación. "Sé que, para triunfar hay que ser muy metódico, pero, a pesar de mi experiencia, me doy cuenta de que esto es otra cosa". "Es la carrera de las carreras", decía el piloto, justificando sus esfuerzos. Delaunay está, pues, en pleno sueño. Pero ya desde el principio se ha dado cuenta de la magnitud del evento.