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etapa 13 - Viernes 19 de enero de 2007 | Kayes - Tambacounda

  • Enlace 180 km
  • Especial 260 km
  • Enlace  18 km
  • Total  458 km

Retratos

motos

Antonio Ramos: “Ayudo a todo el mundo”

ANTONIO RAMOS MARTINEZ

“Ayudo a todo el mundo.” No conviene recordar a Antonio Ramos que se le conoce hoy en la caravana por haberse convertido en el mochilero de Marc Coma, defensor del título y líder en la categoría motos. No conviene recordárselo porque lleva muy dentro la filosofía del Dakar y, como buen hidalgo, no quiere que se le reduzca a una actitud oportunista. “Hago el Dakar como siempre lo he hecho”, dice para evitar malentendidos. Este mecánico de Murcia participa en su 11º rally raid, disciplina en la que se embarcó en 1996. Ramos, que alcanzó una meritoria 22ª posición en 2003, es un excelente representante del espíritu de la prueba. “Siempre he ayudado a todo el mundo. Siempre. Este año en Marruecos ayudé a un portugués. Después, durante la etapa de Tichit, a un mexicano que se hirió un pie… ¡Sunny Irving! Se le había roto una correa.”

Antonio Ramos, a sus 49 años, es un hombre de gran entereza. El tipo de persona, en definitiva, que nunca haría trampas. Alto, larguirucho y de voz imponente, Ramos dice participar en el Dakar por convicción. El resto del año, prácticamente sólo piensa en esta competición y se desvive por los demás dando consejos o proporcionando soluciones técnicas. Jordi Ingles, el catalán menudo de Santa Coloma, es testigo de ello: “Me envió una pieza en diciembre, sin que yo se la hubiera pedido. Me dijo simplemente que no me preocupara en pagarle.” Todo esto, al final, le ha valido una fama. Una reputación que se extiende rápidamente por cada esquina del vivac y por las pistas de las especiales.

No sorprende que Jordi Arcarons, manager de equipo de KTM Repsol, haya pensado en este motorista para suplir los abandonos de Jordi Viladoms (7º) y Giovanni Sala (9º). Este motorista de fiar, mecánico de profesión, pilota una KTM: Antonio se consolidó rápidamente como el salvador del equipo Repsol y de Marc Coma, único en carrera desde Nema. Modesto y pudoroso, no le gusta explayarse sobre su contrato con Arcarons. Para él, es normal. Lo que no lo sería sería reducirle a los 6.000 euros que percibe por intervención, tal y como establece el contrato. Antonio tiene otras batallas que librar. La del reconocimiento, para ser más exactos. Está un poco molesto con los medios de comunicación de su región. Demasiado acostumbrados a su raid anual, Ramos dice sentirse un tanto abandonado por los medios este año. “No reconocen mi principal valía”, dice con orgullo y determinación. El reconocimiento de sus compañeros, en todo caso, se lo ha ganado.

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Mike Hughes: “El boomerang anglo-australiano”

MIKE HUGHES

Al principio lo único que Mike Hughes quería era participar en el Dakar y culminar la prueba de la forma más económica y menos dolorosa posible. Hacerlo una vez y olvidarse para siempre del rally. Aquello fue en 2001. “La primera vez alquilé una Honda XR400 en la tienda de motos parisina 75 y ellos se encargaron de mi asistencia. Por aquel entonces el rally duraba 21 días, pero todo me fue de maravilla. No tuve prácticamente ningún problema, ni con la moto ni con la conducción. Llegué a Dakar sin problemas.”

Y ese, teóricamente, debería haber sido el final de su historia… El problema, sin embargo, es que Mike no había satisfecho todavía sus ansias de Dakar. “Aunque había alcanzado mi objetivo, empecé a plantearme cómo sería participar al manillar de una moto más grande.” Pese a mudarse del Reino Unido a Australia, la distancia entre la mítica carrera y él nunca llegó a ser lo suficientemente grande. En 2005 volvió al rally sobre una KTM 660, pero tuvo que abandonar tras la jornada de descanso debido a problemas mecánicos. No contento con la sensación de haber dejado el trabajo a medio hacer, Mike se decidió a probar suerte una vez más en 2006, en la que sería su tercera participación, pero fue incapaz de finalizar, en esta ocasión por romperse la pierna.

“Conduje los 50 kilómetros que me separaban del vivac con la esperanza de que la fractura no fuera tan grave como me parecía pero la radiografía confirmó mis peores temores.” Este año, sin embargo, todo le está yendo conforme al plan que se había trazado y Mike está empezando a creer que podrá enterrar para siempre sus fantasmas. “Antes de que empezara el rally pensé que si podía superar la etapa Nema-Nema todo iría bien. Y aquí estoy. He de confesar, pese a todo, que esta edición me está resultando muy dura. El Dakar de 2001 quizás fuera más largo, pero comparado con este era un camino de rosas. El 2006 fue también muy duro, de hecho estoy convencido de que la carrera es más dura desde que David Castera (Director Directivo) se ha encargado de trazar el road book. Lo curioso es que en términos relativos no ha habido tantos abandonos a estas alturas de la prueba como en el año 2001. He estado pensando sobre el tema y creo que se debe a un cambio en el perfil de los competidores. En 2001, había muchos pilotos de aventura, mientras que hoy hay muchos más competidores de carreras.”

Evidentemente, la pregunta lógica que le viene a uno a la cabeza al hablar con Mike es qué ocurrirá si logra terminar la carrera. ¿Volverá? “No, no lo tengo previsto. Mi idea es culminar la carrera en una moto grande y después dejarlo. Aunque he estado observando durante el rally algunas de las KTM 525 y pensando que quizás podría ser más rápido sobre una de ellas…”

Rowland Kirishima: "¡Una constante agonía!"

Copyright A.S.O. / Amaury Sport Organisation

Rowland Kirishima había previsto festejar su cuadragésimo cumpleaños participando en el Dakar, pero la pasión ha sido superior a sus fuerzas y, ante la preocupación de una nueva lesión, el japonés de padre escocés ha decidido adelantar su cita con el rally: "No podía esperar más". El piloto, habitual competidor de carreras en circuito, se lanzará pues a la conquista del Lago Rosa montado en una Yamaha de 450 cm3. Pero su estreno ha sido más bien accidentado. En el vivac de Ayoun El Atrous, el japonés decía ser "el piloto que más se ha caído de todo el Dakar".
Antes de emprender la mítica carrera, Kirishima se ha preparado especialmente en el rally de Egipto, terminando en una honrosa 28ª posición. "Pero el rally de los Faraones es un paseo comparado con el Dakar. No imaginaba que sería tan difícil; es una constante agonía. Nunca puedes respirar tranquilo".
En la etapa entre Atar y Tichit, Kirishima vivió un auténtico infierno, siempre al límite de sus fuerzas. "Debí caerme al menos 20 veces en los 50 primeros kilómetros. Después, me pasé la noche en la moto con el camión-escoba justo detrás. La organización me dijo que abandonara, que me parara al menos unos minutos para reponer fuerzas… Pero yo seguí. De nuevo, en los 10 últimos kilómetros me volví a caer unas veinte veces en plena noche. Y además, me quedé sin faro por un problema de batería, con lo que tuve que correr sólo con la luz delantera".
Al día siguiente de esta apocalíptica etapa, el piloto, fotógrafo de profesión, herido en la pierna, no se atrevió a pasar por el puesto médico por miedo de que le obligaran a abandonar…
Las lecciones de valor son numerosas en el Dakar, sobre todo entre los motoristas. Pero también la suerte ha ayudado un poco a Rowland Kirishima, la suerte de que la etapa de Atar tuviera que acortarse por la mala visibilidad, o de no haber tenido que ir hasta Tombuctú. Con una sonrisa de oreja a oreja, Kirishima afirma: "¡Desde luego, no me habían engañado acerca del Dakar!"

Marc Dullum: “En el Dakar encuentro equilibrio en mi vida”.

Copyright A.S.O. / Amaury Sport Organisation

Marc Dullum no empezó a hacer motociclismo hasta los 36 años, como medio de evadirse de los ajetreados días de oficina. Después oyó hablar de un pequeño rally en Túnez y decidió participar. "Aquello fue en 1998, y no tenía la más mínima idea de lo que estaba haciendo, pero me había picado el gusanillo y decidí fijarme el objetivo a largo plazo de participar en el Dakar", admite Dullum. En 2003, tras cinco años de entrenamiento y búsqueda de fondos, allí estaba, en la línea de salida de un primer Dakar en el que incluso llegó a terminar la carrera. Al año siguiente volvió con la intención de mejorar su posición final, pero tuvo que abandonar por problemas mecánicos: "Tuve que dejar la moto en la pista y no la volví a ver en 6 meses. Cuando Etienne Lavigne me llamó para decirme que la habían recuperado y enviado de vuelta a Europa no cabía en mi de gozo. Y es que vives tantas cosas junto a tu moto que al final acabas muy ligado a la máquina.
En 2005, Dullum volvió a intentarlo y consiguió terminar sin demasiados problemas. El año pasado participó como reportero de la televisión danesa. En este 2007, aquí lo tenemos de nuevo en su adorada KTM y siguiendo con los reportajes de televisión desde el vivac: "Trabajo muy duro todo el año como asesor industrial; necesito el desafío de mi Dakar anual para no perder la cabeza. Además, el Dakar me ha ayudado en mi vida profesional. El rally me ha permitido hacer un montón de contactos y en él he aprendido mucho sobre motivación y sobre las cosas importantes de la vida". Todo indica, pues, que volveremos a ver a Marc en el 2008: "De una forma u otra, sí, pero tengo 45 años y ya las caídas duelen más. He estado viendo esos buggies monoplaza Gache y no me importaría dar una vuelta en uno de ellos".