etapa 12 - Jueves 18 de enero de 2007 | Ayoun - Kayes
- Enlace 110 km
- Especial 257 km
- Enlace 117 km
- Total 484 km
Retratos
cochestest
Christophe Girard: “¡Siete horas de sueño en cinco días!”
En las profundidades de la clasificación general habitan participantes de todos los horizontes. Algunos de ellos salen ya con la seguridad de que esa va a ser la zona en la que se van a mover durante la mayor parte de la carrera. Para Christophe Girard y Eric Simonin, encargados de la asistencia del equipo Toyota, esta posición, a priori poco enorgullecedora, forma parte integrante de su misión: "Nosotros nos pasamos el tiempo paseándonos con unos 800 kg de piezas de recambio y material de reparación en el maletero. Es un pequeño T4 (camión de asistencia de la carrera). Nuestra misión es ayudar a los participantes en los problemas a los que se enfrentan en las pistas. Para eso, está claro que tenemos que salir los últimos. Este año teníamos que estar atentos a nueve coches en la salida de Lisboa. En estas condiciones, no podemos permitirnos el lujo de sufrir una avería", explica Girard en el vivac de Nema.
Este papel de "San Bernardo de lujo" hace que los días y las noches del Dakar sean más bien agitados. Eso es precisamente lo que ocurrió en la etapa Uarzazat - Tan Tan, en la que tres de sus "clientes" quedaron bloqueados en el mismo erg, bloqueando al mismo tiempo a la pareja de mecánicos: "Primero fue Machado, al que se le rompió una mangueta. Pasamos allí más de una hora. Un poco más adelante, tuvimos que cambiar un semitren delantero en el coche de Marques, y, después, pasamos otra hora con un piloto portugués. Hemos tardado al menos cuatro horas en hacer 20 km. ¡Esa noche llegamos al vivac a las 4 de la mañana… y sólo entonces pudimos ocuparnos de nuestro propio coche! En total, habremos dormido siete horas durante los cinco días anteriores a la jornada de descanso".
Sin embargo, a lo largo de las etapas, el papel de Girad y Simonin está llamado a evolucionar. Entre Tichit y Nema, su cabeza de filas, Ronan Chabot, tenía que defender su posición con miras al título en T2. A partir de ese momento, la consigna fue correr a un ritmo suficientemente rápido para poder intervenir cuanto antes, pero sin sufrir averías, lógicamente: "Una vez que te ves dentro de este reto deportivo, la motivación es mucho mayor. Ronan ha sufrido hoy la rotura de un semitren y hemos llegado bastante deprisa, aunque no ha podido evitar perder bastante tiempo y comprometer seriamente la victoria. A pesar de todo, si al final consiguiera la victoria, nosotros tendremos algo de culpa de su triunfo", sonríe Girard.
motos
Koenraad Verburgh: “1¡Los chicos del Dakar somos gente atípica!”

"¡Ah sí, Brujas! ¡Qué bonita Brujas!" dice Verburgh sin excesivo entusiasmo, sentado en su baúl blanco, con su bigote al viento y mirando su moto recostada. En el vivac de Nema, su patria chica belga y sus canales quedan bien lejos. El pensamiento de Koenraad Verburgh está centrado en el Dakar. Otra reparación terminada. Nada grave, pero después de diez etapas, todo pesa como una losa. Esta vez, sus colegas holandeses del equipo Kroon le han prestado un tubo de escape. "Ayer toda la media etapa la hice así. No se imaginan el ruido que hace".
Koenraad Verburgh tiene 47 años. Su primer Dakar lo hizo en 2004 y sufriendo, pero lo terminó. "Ni me acuerdo en qué posición, no tiene ninguna importancia". El belga quedó 55°, pero al oírle, es cierto que el rally raid de enero adquiere una dimensión diferente. "Cuando eres amateur no vale la pena mirar la clasificación", añade. "Es imposible mirar, siquiera de reojo, a la parte alta. Las grandes escuderías son otro mundo. Y yo no tengo ni siquiera asistencia. Demasiado cara". Tampoco te preocupas especialmente de las noticias de la carrera. ¿Quién es el líder en motos? "No lo sé", dice como si fuera la última de sus preocupaciones.
La motivación de Verburgh se describe en siete palabras: "Yo vengo aquí para vivir una aventura". También afirma que venir antes hubiera sido imposible: "No puedes venir en estas condiciones demasiado joven". En definitiva, para Koenraad Verburgh, el Dakar es una aventura para hombres maduros. "Es un combate contigo mismo", añade. Con la misma moto que hace tres años, la misma soledad y la misma determinación, el dorsal 121 de la competición piensa que "los chicos del Dakar somos gente atípica". Es su manera indirecta de definirse. El piloto belga acude al rally para vivir otra aventura, una más. Antes de dedicarse a la compra-venta de vehículos de ocasión, Koenraad estuvo en el ejército belga. Su trayectoria es ciertamente sólida, y en ella se apoya para avanzar en esta carrera que vive fundamentalmente como un raid. "Lo único que me ayuda son las palabras de mi mujer, que me conoce desde hace 20 años y que sabe que esto forma parte de mi mismo. Me dijo: Sólo se vive una vez, así que adelante, ve, pero vuelve".
motos
Oz Bestel: "¡Nada me hará abandonar!"
Ante la pregunta “¿es este el evento más difícil en el que ha participado?, Oz Bestel reflexiona un rato antes de responder: “Probablemente, por lo larga que es...”. El sudafricano está acostumbrado a esfuerzos y desafíos físicos. Bestel sabe lo que significa sufrir de verdad, ya que ha participado en triatlones y en raids en piragua.
Este hombre de negocios descubrió el rally ya tarde, hace sólo unos años, por televisión. Después de decidirse a afrontar el gran reto, Bestel fue a ver a su amigo de Durban, Alfie Cox, una auténtica referencia en lo que al Dakar se refiere. Era ocasión perfecta de impregnarse de los valiosos consejos de un piloto que terminó 3º en 1999 y 2005, y sobre todo de probarse a sí mismo por primera vez subido a una KTM 660.
La preciosa moto, recién adquirida justo antes del rally, ha pasado por todo en las pistas de Marruecos, Mauritania y Portugal. “Empecé estrellándome contra un árbol durante la primera especial, pero no me di por vencido. En la etapa de Tan Tan, me tuve que tirar al suelo para evitar un coche, y aún así pasó por encima de la parte delantera de mi moto. Los instrumentos de navegación quedaron para el arrastre”.
Y cuando no es un coche, es un motorista obsesionado por cumplir su sueño de llegar a Dakar. “Iba camino de Nema de noche cuando choqué con mi amigo Mike Hughes en la hierba de camello”. Ironías del destino, ya que Bestel suele correr largos ratos en compañía del piloto inglés en las especiales.
El novel sudafricano ha podido vivir en sus carnes el famoso espíritu del Dakar, sobre todo entre motoristas. “Yendo hacia Atar, Gauthier de Hautecloque, que también suele ir en cola de carrera, me enseñó cómo navegar. Yo, por mi parte, le eché una mano en las dunas, donde él se maneja peor. También corro a menudo con Philippe Tonin. Él no habla inglés y yo menos francés todavía, pero nos entendemos por señas.”
Situado en el puesto 136 de los 141 motoristas supervivientes de la carrera, Oz Bestel está orgulloso de lo que ha hecho hasta ahora y en particular de los interminables días en la oscuridad africana. “¡Me he hecho a la idea de tener que conducir de noche y nada me hará abandonar!”
Paul Round: "debutante como piloto de carreras"

Paul Round corre su noveno Dakar, pero este el primero como piloto en un coche en competición. "He participado en los equipos de asistencia, he conducido un coche de prensa y hasta he sido copiloto, pero nunca había estado al volante en el Dakar". Además, no es un coche cualquiera, sino uno construido por él mismo y por su equipo de Rally-Raid del norte de Inglaterra, responsable de los 14 BMW turbo diesel 4x4 construidos hasta la fecha, con 7 en la línea de salida del Dakar 2007.
El propio Paul Round ya se daba por satisfecho con salir de Portugal después de sufrir un golpe por detrás en la primera especial Lisboa-Portugal. "El coche quedó hecho una ruina. El eje trasero roto, al igual que una biela de empuje y el parachoques. Tardamos cuatro horas en salir de la especial y llegamos al parque cerrado justo antes del cierre. El problema es que eso te obliga a correr detrás y hasta Uarzazat no pudimos reparar el coche correctamente. Si nos hubiera pasado lo mismo hace cuatro años, cuando no teníamos todo el equipo, nunca habríamos conseguido llegar al barco".
Hoy, sin embargo, sentado en el vivac de Nema, Paul confía en llegar a Dakar en su ’primer intento’. "Ya hemos pasado las dunas; ahora estoy más tranquilo. Mi intención ahora en los próximos días es cruzar las pistas de laterita de Senegal y darme un paseito por el Lago Rosa". Y por supuesto, con la satisfacción añadida de haberlo hecho en un coche hecho por él mismo.