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etapa 10 - Martes 16 de enero de 2007 | Néma - Néma

  • Enlace  10 km
  • Especial 366 km
  • Enlace  24 km
  • Total  400 km

Retratos

motos

La familia Vulliet: Hermanos en el Dakar

ETIENNE VULLIET

Hay padres e hijos, incluso padres e hijas compitiendo en este Dakar, pero sin duda el record de participación de una familia en 2007 lo ostentan los tres hermanos Vulliet: Regis, François y Etienne.

François lo explica así: “Siempre nos ha apasionado el Dakar. Lo solíamos ver juntos en la tele. Yo no soy muy alto así que pensé que me resultaría imposible inscribirme, pero hace quince años vi a Cyril Neveu subirse a un barco en Marsella y me di cuenta de que no era más grande que yo. A partir de ese momento, me propuse firmemente participar en la carrera un díaâ€. Su hermano mayor, Etienne, y él hicieron realidad su sueño hace dos años pero ninguno de los dos consiguió culminar el rally. Etienne se fracturó un pie y François el omóplato. En esa ocasión Regis no pudo unirse a sus hermanos puesto que estaba muy ocupado construyendo su casa.

Así que decidieron volver todos juntos en 2007, al manillar de tres Yamahas 450 prácticamente idénticas, cuya única diferencia reside en el asiento de François, al que han retirado casi toda la espuma para que sus pies puedan llegar al sueño. Después de llegar con éxito a la jornada de descanso, se mostraban confiados sobre la posibilidad de llegar a la línea de meta -hasta que Regis rompió su caja de cambios en la etapa entre Atar y Tichit. “Estaba muy cansado durante la jornada de descanso y decidió no cambiar el motorâ€, explica François. “Sin embargo, a François y a mí nos está yendo bien. El único problema que tuvimos de camino a Tichit fue la fuga del depósito de combustible de la moto de Etienne. Así que hemos estado llenando hasta arriba mi moto y compartiendo la gasolina entre nosotrosâ€. ¡Eso es amor de hermano!

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Mirjam Pol: “Llegar a Dakar, sí… ¡pero con mi moto!â€

Copyright A.S.O. / Amaury Sport Organisation

En el vivac de Tichit, había todavía seis mujeres en carrera. El plantel de mujeres de la categoría motos seguía al completo. Y entre los 174 competidores en carrera se encontraba una tal Mirjam Pol.

Durante su primera participación en 2006, la neerlandesa fue la segunda en la categoría de mujeres, y alcanzó la 80ª posición de la general. Este año, Mirjam, de 23 años, podría obtener un resultado mejor. Situada ya en la 44ª posición en su llegada a Tichit, esta joven profesora de educación física ha tenido sus altibajos desde la salida en Lisboa. “En Europa conseguí colocarme entre los 100 primeros, pero al final de la etapa maratón de Foum Zguid, empecé a tener fiebre y mi situación empeoró el día siguienteâ€. A esto hay que sumarle un feo esguince de tobillo a la llegada a Zouerat: “Hice una mala recepción tras un salto y me torcí el tobillo derecho. Pensé que mejoraría pero el dolor me hizo despertarme en mitad de la nocheâ€.

Con su tobillo bien vendado, esta fuerte neerlandesa continúa su aventura hacia Dakar. Su objetivo es el siguiente: “No me importa la clasificación ni tampoco el resto de mujeres participantes en carrera. Sé que Ludivine Puy y Annie Seel son mucho mejores que yoâ€, confiesa al observar la general y su retraso con respecto a la francesa. Durante la etapa hacia Atar, Mirjam hubiera merecido un premio por su fair-play, puesto que se detuvo a prestarle gasolina a Annie Seel, sin duda otra clara prueba de que la sueca sólo tiene una rival.

Esta “motorista†sabe que todavía le queda mucho por aprender en el Dakar, al que tiene mucho respeto. “El año pasado en los Países Bajos la gente se reía de mí cuando les dije que iba la tomar la salida del rally. Después se sorprendieron al ver que alcancé la jornada de reposo. Este año, les resulta casi normal el que esté aquí. Ahora tengo que continuar hasta Dakar sin asumir riesgos y cuidando bien mí moto. El objetivo no es que llegue a Dakar, el objetivo es llegar a Dakar con mi moto…â€

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Rob Deckers: “Volveré, pero en la categoría camionesâ€

ROB DECKERS

Rob acaba de llegar a Tichit. Acaba de culminar 589 kilómetros en la soledad mauritana. Tras esta hazaña, siente un agotamiento casi tan grande como la longitud de la etapa Atar-Tichit. “Ha sido durísimoâ€, comenta. De pie delante de su KTM 525, con el casco bien calado, parece perdido. Son las 10 de la noche y Rob Deckers nos pide que le echemos un cable. Sus gruesos e hinchados dedos ya no alcanzan ni a coger su road book. La mecánica está funcionando bien, pero la moral empieza a flaquear. El holandés repasa con varias frases su desafortunada etapa. “He hecho los últimos 120 km sobre arena. Era ya de noche y he tenido que conducir a una velocidad de 40 km/h. Se me ha hecho muy largo. Me ha resultado demasiado duro. Tengo 42 años…â€


Rob enciende un cigarrillo con la mirada perdida. El ruido de los motoristas que llegan o que trabajan sobre su motor ya no le afecta. Este ajetreo, en el espacio reservado a los motoristas sin asistencia o “malles motosâ€, le queda muy lejos. Rob inspira el humo y cuenta su historia. “Vine por primera vez al Dakar en 2005. Durante la sexta etapa tuve una caída en las dunas y un coche colisionó con la parte trasera de mi moto. Se me hundió la caja torácica. Pude acabar esa etapa porque el vivac estaba a 60 kilómetros. Pero el día siguiente tuve que abandonar. Tardé tres meses en recuperarme.â€

Tras aquel intento, ha vuelto este año. Para acabar la prueba y acabar con el Dakar. “Es una carrera demasiado exigente para mí y a mi edad los riesgos son demasiado elevados. Voy a terminar, por orgullo y para culminar este proyecto, pero se acabó para mí la moto en el Dakarâ€. Es posible que Rob Deckers supere su reto personal, pero este Dakar sin duda le habrá vencido. Paradojas de este rally único. Sin embargo, no concibe un futuro sin Ãfrica y sin aventura. Instalado en Bélgica, en Meerle, dirige una sociedad de importación y exportación de camiones, y de hecho espera pasarse a este medio en el futuro. “Voy a volver al Dakar como piloto de camiones. Es menos arriesgado y más natural para míâ€. Son las 22h30 de una noche oscura y estrellada en Tichit, y el dorsal 135 se dirige ahora a paso lento hacia el comedor del vivac. Pensativo y un tanto ausente.

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Nuno Mateus: “Llegar a Dakar para celebrarlo en Albufeiraâ€

NUNO MATEUS

Para Nuno, los años pasan y se parecen bastante. En Tichit, le encontramos trabajando sobre su moto, de color azul claro y patrocinada por su región, el Algarve, y su ciudad natal, Albufeira, en compañía de Pedro Bianchi Prata. Este otro motorista portugués ya ha terminado con la etapa y la mecánica de su moto. Ahora le echa una mano a Nuno, que tiene que cambiar de rueda. La ayuda entre pilotos en el Dakar no es una cuestión valadí, y Nuno lo sabe mejor que nadie. De cabello corto y moreno, este menudo y fuerte piloto sonríe al evocar sus vivencias del año pasado. “Abandoné para no dejar solo en las dunas a mi compatriota Ricardo Pina, en un momento en el que mi moto estaba funcionando bien. Anteriormente, habíamos ayudado a Ruben Faria a continuar con su carrera prestándole piezas de nuestras motos.â€


Ahora, es este ingeniero civil de 34 años quien está recibiendo ayuda. “Ahora me toca a míâ€, dice con un guiño. La etapa de Atar a Tichit comenzó para Nuno con un problema eléctrico entre dos controles de la especial. “Tenía problemas con los fusibles y un competidor se paró a ayudarmeâ€. Ahora, acaba de cambiar su rueda y para retirar la malla que le ha servido de apoyo durante la operación, acude en su ayuda un piloto checo que acaba de instalar su tienda justo al lado. La verdad es que todo le está yendo bien a Nuno. Desde antes de la salida, los patrocinadores del Algarve le han proporcionado una gran asistencia. Y, además, la moto es para Nuno una auténtica droga. Fue campeón del enduro de Portugal en 1994, después vicecampeón en 1997, y 6º este año. “Quiero llegar a Dakar y celebrarlo a lo grande en Albufeira†Siempre pensando en los demás. Nuno no cambia.