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etapa 2 - Domingo 1ro de enero de 2006 | Portimão > Málaga
  • Enlace  65 km
  • Especial 115 km
  • Enlace 387 km
  • Total  567 km
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Cara a cara

motos

El Dakar cerca de casa

Número 160: Ruben Faria

Estaba en su terreno. El portugués Ruben Faria creó la primera sorpresa de este Dakar 2006. En su bautismo de fuego en la prueba, este piloto oriundo de Olhão –pequeño puerto de pesca del Algarve- terminó la etapa de ayer muy cerca del campeón vigente, a escasos 4’’ de Cyril Despres. Segundo de la clasificación, pero primero en los corazones de les hinchas lusos, el piloto aprovechó la presencia en la línea de partida de su presidente, Jorge Sampaio, para redondear una soberbia actuación. "Me alegró mucho el ver a tanta gente al borde de una pista que conozco muy bien porque vivo a unos 30 km de Faro, contaba Faria en el podio de llegada, en Portimão. Tratándose de mi primera participación en el Dakar, no podía pasarme nada mejor (…) Ya había rodado con Cyril Despres en Portugal. Es muy fuerte y sé que a partir de Marruecos, no volveré a verlo, por eso intenté aprovechar la ocasión rodando rápido pero con prudencia".

La alegría de Ruben Faria seguramente alcanzó otro nivel durante la etapa de hoy, al acercarse de Portimão. Es una hermosa recompensa para este motorista de 31 años que coleccionó los títulos nacionales (supercross, enduro y todo terreno) en los años 90, pero que sufrió múltiples lesiones y operaciones hasta el 2004. Alentado por dos amigos, con quienes constituyó el equipo SPEDakar ("So Paramos Em Dakar", es decir "No pararemos hasta Dakar"), Faria pidió un préstamo de 60 000 € en el banco para cumplir con un sueño de toda la vida: seguir el camino marcado por su modelo, Stéphane Peterhansel. "Ayer, casi lloro al cruzarme con Peterhansel en el briefing en Lisboa. Para mí, representa un modelo absoluto", nos contó, muy emocionado.

A pesar de todo, el vicecampeón de Portugal 2005 en todo terreno analiza la situación con lucidez y sabe cuál es su objetivo: llegar al Lago Rosado. Si bien no conoce nada de Ãfrica ni del road-book ni de las trampas que lo están esperando en el desierto mauritano, le "bastaría con terminar entre los cincuenta primeros del rally". Para que el sueño de completar su primer rally raid, "el más difícil", se haga por fin realidad.

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José Luis Ãlvarez, aventurero solitario

Ya participó en nueve Dakar. Pero es como si empezara cada vez de cero. José Luis Ãlvarez persigue su aventura con perseverancia, a pesar de las vicisitudes. Nacido en Ceuta, José Luis se crió en el Sáhara occidental, con lo cual Ãfrica es un continente que le va bien.

Cuando nos cuenta su infancia, habla del momento en que descubrió el Atlántico. Con sus hermanos y hermanas, solía ir a la playa con su padre, militar. Las dunas se sucedían y de repente aparecía el mar. En esa época también empezó a entrar en contacto con la mecánica. Aprender a soldar con 10 años en los talleres del cuartel puede serle muy útil a un futuro aventurero. En otras palabras, José Luis no podía no enamorarse del Dakar. Primero vivió su pasión como un espectador frustrado. En los años 80, lo que hacía era irse a París, como podía, y acampar cerca de la Concordia o en el Campo de Marte, para asistir a la preparación del espectáculo. Después, todo fue un encadenamiento lógico, al mejor estilo José Luis.

Primero se compró una Honda 600, en la que trabajó como pudo para participar en su primer rally. Luego, trabajó en la revista New Look para finazar su segunda tentativa. Y recién consiguió cruzar la línea de meta en su cuarto ensayo, en el 2003. Con una particularidad, la de ser el primer español en completar la prueba en quad. Mientras tanto, vivió millares de aventuras en el Dakar, vendiendo su moto en Mauritania por 80 000 ouguiyas o bien inscribiéndose sin ningún dinero. Su idea fue siempre contar con la suerte y un día, hasta se convirtió en rey mago: "Cerca de Tan-Tan, se me rompió el quad y enseguida vinieron a rodearme los chavales del pueblo. Me di cuenta de que era el día de Reyes y no tenían regalo. Con las hojas del cuaderno, les hice unos aviones y barquitos de papel". José Luis es así: el gigantismo del desierto no lo cambia, ni tampoco la magnitud de los problemas. Lo que le gusta es la aventura. En quad y sin asistencia.