Padre e hija

8 enero 2021 - 09:30 [GMT + 3]

Desde la salida de Jeddah, Leonardo y Suany Martínez se mantienen a rueda. Normal, pues padre e hija se han prometido completar el rally juntos.

Leonardo participa en su 7º Dakar, el sexto consecutivo. Para Suany, en cambio, es su tercera incursión en la prueba. Las dos primeras, en 2017 y 2019, la boliviana tuvo que decir adiós de forma prematura. ¿Cambiará su suerte este año? “Ha madurado”, destaca su padre. “Ahora está más atenta a los peligros. Pilota mejor pero aún debe mejorar su navegación.” Para evitar que su hija se pierda en el desierto saudí, Leonardo ha decidido seguir su huella. “Rueda justo delante de mí.” Y, si hay que reparar alguna avería durante la etapa, es el padre quien se pone manos a la obra. Ayer, entre Adi Ad-Dawasir y Riad, Leonardo solucionó un problema en la bomba de gasolina y después un sensor de velocidad en el quad de su hija. Ingeniero civil, el tipo no es de los que se dejan abrumar por las dificultades. “Mi padre me ha inculcado que nunca se debe tirar la toalla,”, apunta Suany. “Si se quiere algo, hay que darlo todo para conseguirlo, contando solo en uno mismo. Esa lección ha forjado mi carácter.”  El aludido describe así a su hija: “Es valiente, no es de las que se rinden con facilidad.” Y menos mal. Pues lo que queda de rally promete ser muy duro. “Mi padre me ha dicho que la segunda semana será más difícil, pero estoy lista.”  Si bien por el momento el objetivo es conseguir que Suany termine su primer Dakar, Leonardo sueña en secreto con compartir un Dakar con su hija en la categoría de SSV. “Ella se encargará de pilotar y yo de la navegación.” Se trata un proyecto que no parece entusiasmar demasiado a la boliviana. “Si verdaderamente es ese su deseo, lo haremos. Pero a mí, personalmente, los SSV no me dicen nada. A mí lo que me gusta son los quads. Llevo desde los 9 años pilotando quads y hoy tengo 29. Es más difícil que los SSV, pero también más divertido.” Gerente de un concesionario de Cam-Am en Bolivia, Suany tiene por el momento solo una meta en mente: llegar a  Jeddah. Y, para ello, no deberá perderse en el camino.  

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