Etapa 8 - Domingo 10 de enero de 2010 | Antofagasta > Copiapo
- Enlace 96 km
- Especial 472 km
Anécdotas
El factor Ickx
Jacky Ickx, vencedor del Dakar en 1983, está hoy de paso en el Dakar. El belga, embajador de la escudería Volkswagen, se ha desplazado hasta aquí para animar y seguir de cerca al equipo Rally-Raid VW liderado por Kris Nissen. “Para mí volver al Dakar es siempre una fuente de alegría y de buenos recuerdos”. Recuerdos que se remontan tiempos atrás, cuando el rally se disputaba en tierras africanas. Pese a ello, esta segunda edición de la carrera al otro lado del Atlántico también despierta el entusiasmo del séptuple vencedor de las 24 Horas de Le Mans. “Ya por 1984, Thierry Sabine hablaba sobre la posibilidad de organizar un Dakar en Sudamérica. Poca gente lo recuerda pero la idea ya existía. Esta edición es fiel a la tradición y a la historia del Dakar.” De ahí a tentar al ex campeón a saltar de nuevo a las pistas hay mucho. "Hay que ser realista: no puedo pretender ser competitivo en el Dakar a los 65 años. He participado en el rally un total de 15 veces y he sido un auténtico afortunado por ello. Pero el futuro está ahora en manos de los jóvenes, que están llenos de ilusiones y deseosos de pilotar hasta el final." Evidentemente, Ickx sigue de cerca la competición en la categoría de coches y la dura batalla que se libra en el seno del equipo Volkswagen. Ocupar el puesto del jefe de la escudería VW no debe de resultar nada fácil: "¿Cómo proteger los intereses de la marca y gestionar a un grupo de pilotos altamente individualistas, ansiosos, todos ellos, de alzarse con la victoria...?".
Un Techo para mi País
Los años pasan y se parecen entre sí. Algo que, por otro lado, va en aras de la solidaridad en América Latina. Como ocurría el año pasado en Valparaíso, la jornada de reposo de Antofagasta ha sido la ocasión para que la ONG ‘Un Techo para mi país’ presente su iniciativa y reciba, de manos de Etienne Lavigne, Director del Dakar, un cheque por valor de 112.000 dólares. Representada por Maximiliano Pérez, subdirector social para América Latina, la asociación utilizará esta suma para poner a la disposición de familias necesitadas un total de 40 casas en Argentina. Construidas todas ellas siguiendo el mismo modelo, estas viviendas modestas fabricadas en madera con una superficie de 18m2, permitirán a las familias desfavorecidas dar un primer paso hacia una vida mejor. "En 2010, construiremos un total de 7.500 en América Latina. Para ello movilizaremos a un total de 90.000 jóvenes voluntarios, explica Maximiliano Pérez. La donación realizada por A.S.O. permitirá también la construcción de tres centros escolares en Chile, concretamente en Antofagasta y Copiapó.
Gracias, Boucou
La 7ª etapa será difícil de olvidar para Michel Boucou, Pascal Paturaud y José de Campos. Tras llegar al vivac de Antofagasta a eso de las 11h00 durante la jornada de reposo, los pilotos habían experimentado en sus propias carnes las fortísimas emociones que pueden deparar 600 kilómetros de trayecto entre Iquique y Antofagasta. “En el kilómetro 15 de la especial nos topamos con el Ginaf n°522, que había volcado, así que nos paramos para echarles una mano,” nos cuenta Pascal Paturaud, copiloto del Kérax conducido por Michel Boucou. La solidaridad de los camiones se puso de manifiesto con la ayuda de Jordi Ginesta y su Mercedes 2635. “Sacamos una decena de correas para enderezar el Ginaf. Hemos tardado más de lo previsto, porque Ginesta se colocó debajo, en un terreno de arena blanda, y se le encallaron las ruedas delanteras”. Tras dos horas de maniobras, los tres camiones cumplieron su misión. Quedaban por recorrer, sin embargo, 585 kilómetros de especial, algo especialmente duro tras los esfuerzos realizados por los pilotos franceses. Pero ahí no se acababa la cosa. Una vez caída la noche, tuvieron que recurrir al camión de Michel Saumet para salir de una situación delicada en uno de los pasos de etapa. “Después pudimos continuar con la ruta pero sólo hemos podido dormir dos horas.” Una auténtica paliza…
Petrobras Lubrax, un equipo 10
La 23ª edición del Dakar de André de Azevedo se vio prematuramente interrumpida durante la etapa disputada entre Antofagasta e Iquique, pero el piloto brasileño está muy lejos de retirarse de la carrera. En tanto que jefe de equipo de Petrobras Lubrax, De Azevedo es el encargado de garantizar, junto con su hermano Jean, el funcionamiento de un equipo único en su género. “Somos el único equipo que ha inscrito un vehiculo en cada categoría", explica. Esta particularidad es fruto de los esfuerzos y la fidelidad de un grupo de personas y patrocinadores. "Fui el primer sudamericano en participar en la categoría de motos del Dakar. Fue en 1990. Poco a poco, fuimos desarrollando el equipo. En 1997, inscribimos un coche y, dos años más tarde, en 1999, me puse tras el volante de un camión." El hecho de participar con tres vehículos les ha permitido recibir una importante cobertura mediática, pues, como dice André de Azevedo, "siempre podemos garantizar buenos resultados en al menos una de las tres categorías". Tienen, por tanto, material con el que mantener contentos a los medios... y a los patrocinadores. "Tenemos los mismos colaboradores desde hace 20 años", confiesa André, que aprovecha también para destacar las dificultades logísticas que implica la organización: “Los mecánicos han de aprender a compartir el espacio. Además, para participar en el Dakar es necesario realizar un enorme esfuerzo psicológico”. En lo que a presupuesto se refiere, el coche pilotado por Jean de Azevedo representa un 50% del total, el camión un 35% y la moto, conducida por Rodolpho Mattheis, el 15% restante. Se trata de un caso sin duda excepcional en el historia del Dakar.


