Etapa 3 - Lunes 4 de enero de 2010 | La Rioja > Fiambala
- Enlace 259 km
- Especial 182 km
Anécdotas
Cabeza de turco
A juzgar por los suplicios que pasan algunos, el Dakar es mucho más que una pasión. Los años pasan y los escollos durante la carrera se multiplican… Pero eso no basta para pararle los pies al fuerte Kemal Merkit. Hace un año, por la misma época, le encontrábamos en la segunda etapa empujando su moto por el fesh-fesh para alcanzar la meta de la especial, el rostro lleno de polvo y lágrimas. Sin embargo, finalizaría el rally en 112º y antepenúltimo puesto, gracias a su coraje y abnegación. Un año más tarde, el piloto turco termina su segunda jornada del Dakar después de pensar durante mucho tiempo que sería la última. “¡Menudo día! En un momento dado he llamado por teléfono a una agencia de viajes para reservar mi billete de avión de vuelta a Estambul”. El piloto KTM se encontraba parado y no lograba arrancar la moto, pese a la ayuda del público argentino. “Tenía un problema con la alimentación de la gasolina. Durante una hora estuvimos verificando todo, desmontando y montado de nuevo, pero en vano. Y luego, simplemente quité el tapón del depósito, volví a intentar arrancar y funcionó”. Al piloto turco casi se le olvida añadir que justo después se cayó en un río y que nuevamente tuvo que desmontar todo para deshacerse del agua. Aún tendrá que superar 12 etapas y, probablemente, no pocos infortunios para lograr un nuevo éxito en su quinta participación.
Una nueva función para Gerard De Rooy
Los asiduos a la carrera de los camiones tienen costumbre de esperar con impaciencia las imágenes de la jornada para quedarse extasiados con los golpes de volante, los bandazos y los saltos a los que les tiene acostumbrados Gerard De Rooy desde hace años. En esta ocasión se han quedado privados del espectáculo del holandés que dejó el Silk Way Rally con un grave aplastamiento de vértebras. El que fuera uno de los más grandes rivales de Kamaz tuvo que someterse a cuidados durante dos semanas y posteriormente a una operación que le ha dejado una cicatriz de más de 25 centímetros en la espalda. “Pasados tres días ya no me dolía, pero he tenido que llevar un corsé durante tres meses y no he podido hacer deporte. Ahora estoy mejor, pero resultaba impensable participar en el rally sin la adecuada condición física. Me siento como un viejo”. Aunque no figura en la lista de participantes, Gerard De Rooy está presente con una nueva función, el de director de equipo, que le ha llegado un poco por casualidad: “El francés Jo Adua se puso en contacto conmigo para preguntarme si no podría alquilarle mi camión, con toda la estructura de asistencia. Como de todas formas no iba a poder disputar el Dakar, acepté su propuesta. Así que me desplazo en el coche de asistencia y tenemos un camión con cuatro mecánicos que se ocupan del vehículo 507. Es otra forma de vivir el rally, mucho menos estresante. Además, ¡tengo aire acondicionado y radio!”.
De la Toscana a Gales, el Dakar en clave femenina
En el Dakar, hay cinco mujeres dispuestas a desafiar a los elementos y a vivir su pasión de motoristas. A Annie Seel, Mirjam Pol y Christina Meier les acompañan dos recién llegadas, la británica Tamsin Jones y la italiana Silvia Giannetti. La primera corre con los colores del equipo Desert Rose y se está defendiendo bien: “He tenido algún problemilla mecánico, pero ayer el terreno era ideal para mí: lluvia y barro. Me sentía como en Gales”. Silvia Giannetti, con su larga melena al viento, lleva montando en moto desde niña. Con 12 años tuvo su primera experiencia en un circuito. Pero desde 1999, se consagra al enduro y a los grandes espacios. Un momento clave fue un raid, en Túnez, en 2004, en el que contaba con el apoyo Fabricio Meoni. “Te defiendes bien, deberías disputar rallies”, le comentó el motorista. Silvia, que trabaja como bombero en invierno y en el estanco y bar familiar en la Toscana durante el buen tiempo, no ha tardado en dar la razón a su mentor. Después de haber comenzado tranquilamente con el rally de Sicilia en 2005, ha acumulado rápidamente buenas referencias deportivas con un 24º puesto en la general (1ª mujer) en el rally de Marruecos de 2005 y un 28º puesto (1ª mujer) en el de los faraones ese mismo año. Su objetivo final era el Dakar, al que tan solo se acercó un poco en 2008. En Buenos Aires, el 1 de enero, confiesa haber llorado al pie del Obelisco. Para ella, este Dakar del que tanto le había hablado Meoni es “¡Bello, bello!”, hasta tal punto que no le parece duro el recorrido y que todos los días se siente emocionada por la belleza de los vivaques y de la carrera.
Chagin: 49 victorias y sigue sumando
Al clan Kamaz no parece preocuparle mucho las cifras. Al término del sector cronometrado Colón – Córdoba, 48 victorias de especial para Vladimir Chagin les parecía una cifra curiosa. “¿De dónde viene ese dato?”, preguntó incluso uno de los miembros del equipo de los camiones azules. Y el cinco veces campeón de la prueba simplemente comentó: “Bueno, pues voy a intentar sumar 50”. El líder de Kamaz, convencido o no de estar a punto de lograr una proeza, ha dado un paso de gigante hacia su 50ª victoria, dominando nuevamente en la segunda jornada a sus adversarios (entre los que figuran De Azevedo y el pobre Loprais que se salió de la carretera en el km 161) y a sus compañeros, entre ellos Firdaus Kabirov, vigente campeón. En el círculo selecto de los vencedores múltiples de etapas, Vladimir Chagin está cerca de igualar a Ari Vatanen, con 50 victorias, así como a Stéphane Peterhansel y sus 51 scratchs (33 en motos y 18 en coches). En esta edición, el piloto ruso se puede convertir, por tanto, en el plusmarquista de victorias de etapa del Dakar, para todas las categorías, puesto que en dos ocasiones ya logró 7 victorias en una misma edición: en 2002 y en 2006.


