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Etapa 14 - Sábado 16 de enero de 2010 | San Rafael > Buenos Aires

  • Enlace 166 km
  • Especial 206 km
  • Enlace 335 km

Focus

¡El escenario más grande del mundo!

Todos los días, decenas de miles de espectadores asisten al paso de los corredores del rally, lo que requiere el despliegue de un dispositivo importante para proponer un buen espectáculo deportivo y a la vez garantizar la seguridad.

¡Menudo espectáculo! En Argentina y Chile, los aficionados al deporte del motor están dispuestos a recorrer cientos de kilómetros para no perderse momentos emocionantes. Las personas que acuden al recorrido de las especiales del Dakar buscan precisamente la ocasión de vivir instantes únicos: observar la técnica del derrape de Carlos Sainz, ver a Robby Gordon y su Hummer superar una serie de baches, ser testigos al final de la jornada del calvario por el que pasan algunos motoristas amateurs o presenciar cómo un camión de asistencia remolca un vehículo dañado. Ofrecer la posibilidad al público de disfrutar de estas imágenes en vivo y en directo exige ciertas medidas de seguridad. Por esta razón, se delimitan zonas para espectadores en cada especial, con el fin de acoger al público en las mejores condiciones posibles. La elección de la ubicación de las zonas es una tarea que realizan por adelantado los equipos responsables de los reconocimientos del rally, en colaboración con las fuerzas del orden de los países concernidos.

En el rally, las “áreas públicas” se comunican 48 horas antes del paso de los corredores, con el fin de que los lugares no se vean invadidos demasiado pronto. Los vehículos de la organización se encargan entonces de señalizar y acordonar la zona. Los diferentes actores encargados de la seguridad o la asistencia se posicionan a la vez que los aficionados más impacientes: agentes de policía, personal sanitario, ambulancias y, en ocasiones, incluso bomberos. Durante varias horas, el desfile de motos, coches y camiones garantizan el ambiente entre el público. Sin embargo, la vigilancia se mantiene al máximo en todo momento.

En algunos lugares, el escenario natural puede verse asaltado por las masas. Ahí, la organización debe mostrar suficiente flexibilidad para poder desplegar medios adaptados a la situación. Por ejemplo, es lo que pasó en Iquique, donde los espectadores acudieron en masa: “Nos dimos cuenta enseguida que muchísima gente había acudido a presenciar la bajada”, explica Grégory Murac, encargado de la relación con las autoridades locales. “Así que solicitamos refuerzo policial para ampliar el dispositivo de seguridad. A veces no basta con adaptar la envergadura del dispositivo y es necesario encontrar otras soluciones”. Por ejemplo, el final de la especial de San Juan requirió una medida algo más radical, con el fin de eliminar rápidamente el riesgo de accidente: “La zona estaba saturada de espectadores, así que tomamos la decisión de adelantar la llegada 6km. Así los vehículos ralentizaban antes y pasaban delante del público a una velocidad moderada”, comenta Grégory Murac.