Etapa 12 - Jueves 14 de enero de 2010 | San Juan > San Rafael
- Enlace 23 km
- Especial 476 km
- Enlace 297 km
Anécdotas
El imperio contraataca
Ya han logrado toda una hazaña. Hace un año, por las mismas fechas, los dos pilotos chinos inscritos en la categoría de motos habían regresado a casa. Doce meses más tarde, los representantes del gigante asiático siguen ahí intentando convertirse en los primeros motoristas de su país en terminar un Dakar. Es cierto que no brillan en la clasificación, pero lo importante es llegar a Buenos Aires. Y cada día depara un auténtico calvario a Guanghui Wei y Wenmin Su, nuevo en la prueba. “Lo he pasado muy mal desde el inicio”, explica Su, campeón chino de esta disciplina. El Dakar es mucho más difícil de lo que me imaginaba. He tardado unos 5 o 6 días en aprender a utilizar las herramientas de navegación. No estoy llegando a mi mejor nivel, pero me esfuerzo por correr con calma para poder llegar al final”. Wei, que se vio obligado a abandonar antes de la jornada de descanso en 2009, figura actualmente en el puesto 85º. “El año pasado con una 250cc me faltaba potencia. Todos los días me iba a dormir a las 2 o 3 de la mañana. Ahora, con una 450cc, las cosas van mucho mejor”. Les espera todavía un gran desafío… el regreso triunfal a China, vía Buenos Aires, pasa por las terribles dunas del Nihuil.
Los Morel siguen en la carrera...
Este año, Antoine Morel se había planteado un nuevo desafío. Después de convertirse en el primer piloto en terminar el Dakar en las categorías motos, quads y camiones, el director del equipo MD Rally, con varios coches inscritos en el Dakar, decidió estrenarse en la categoría de coches. Pero la experiencia no duró mucho, por decisión propia de Antoine, tras la tercera etapa, en la que sus tres vehículos “clientes” abandonaron. “Al final la idea no era muy buena. Nos dimos cuenta de que era imposible garantizar una asistencia rápida. Por ejemplo, cuando un 4x4 se queda atascado en la arena, hace falta un camión para sacarlo. Así que no resultaba muy útil”. Desde ese fracaso, las jornadas se han vuelto un poco largas para Antoine, Maryse y los 15 componentes del equipo que esperan todas las tardes a un único equipo: Olivier Portier y Philippe Gosselin. Los dos antiguos pilotos de quad están probando precisamente un nuevo buggy, el Optimus, por el que Antoine Morel quiere apostar en el futuro: “Está diseñado para antiguos pilotos de motos y de quads que quieran pasar a coches, pero que no cuenten con grandes medios. El año que viene es posible que mis hijos, Alan y Kevin se pongan al volante de un Optimus. Han estado muy involucrados en el proyecto. Creo que yo también me lanzaré a la aventura con uno de ellos”.
Roma fiel al vivac
Es raro ver a un piloto de primera que se ve forzado a abandonar en el Dakar quedarse mucho tiempo en el campamento. Joan “Nani” Roma, que volcó en la tercera etapa, ha optado por permanecer en el seno del equipo BMW X-Raid. “En la vida pienso que no hay que esconderse”, insiste el piloto catalán. “Pero no es fácil. Es muy duro ver a los corredores tomar la salida por la mañana.” Roma no duda en salir al auxilio de sus compañeros de equipo Stéphane Peterhansel y Guerlain Chicherit. “He trabajado en el coche durante 6 meses, conozco todos los detalles. Así que puedo dar muy opinión sobre algunos ajustes, etc. Y lo mismo es válido para Michel Périn (su copiloto) que también habla mucho con sus colegas”. La otra razón fundamental de su presencia en el campamento es que, en breve, se hará entrega del trofeo Henri Magne al mejor copiloto. “He sido uno de los iniciadores del trofeo. Así que, por respeto a Henri, tenía que quedarme”. A falta de poder correr por las pistas, Roma viste una acreditación de prensa y viaja en avión como cualquier otro seguidor del rally. Incluso ha realizado alguna etapa en coche de asistencia… “¡Nunca más!”.
Manuel García Vitoria ve la luz
Le encanta que haya tanto sol, probablemente porque proviene de una región vinícola, La Rioja, aunque también tiene que ver con su fracaso en el Dakar 2006, que se vio provocado en parte por los crepúsculos africanos, demasiado rápidos. Manuel García Vitoria, 83º en la clasificación general, agradece sinceramente al disco solar que esté de su parte en este intento por alcanzar su sueño. “Siempre termino lo que empiezo”, comenta el piloto de Calahorra. Excepto en el Dakar, donde se vio obligado a abandonar en Nouakchott, quedándose con el gusto amargo de lo inacabado. Sin embargo, espera remediar la situación en Sudamérica. Y lo que más le está ayudando no es la preparación o el recorrido: son las horas adicionales de luz. “En África, el sol sale a las 7h00 y la noche empieza a caer a las 17h00. Aquí contamos con 5 o 6 horas más de luz natural y la diferencia es abismal para un amateur”. Cuando la iluminación es insuficiente para conducir de noche, los enlaces nocturnos se vuelven arriesgados. Pero ese escollo desaparece como por arte de magia en Chile y Argentina. Así Manuel puede seguir su ruta hacia Buenos Aires. Y aunque los modestos no estén en el candelero, desde su anonimato, ven la luz.


