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Etapa 11 - Miércoles 13 de enero de 2010 | Santiago > San Juan

  • Enlace 211 km
  • Especial 220 km
  • Enlace  3 km

Focus

Testigos de honor

El Dakar es un acontecimiento único gracias a sus héroes, a sus rostros salpicados de polvo y, sobre todo, a sus espectaculares paisajes. Toda una dicha para los fotógrafos que disfrutan de una auténtica aventura en su caza particular de imágenes.

Como ocurre con unos Juegos Olímpicos, una Copa del Mundo de fútbol o un Tour de Francia, cubrir el Dakar es un sueño para todo fotógrafo profesional. Este año, en el rally, además de revistas y diarios procedentes del mundo entero, se han incorporado seis agencias de prensa: AFP, AP, Reuters, DPPI, EFE y Presse Sport. Con la excepción de los fotógrafos que van de vivac en vivac, hay dos medios de locomoción posibles para cubrir el Dakar: el helicóptero para 5 de ellos o el coche para el resto. El trabajo de un fotógrafo en el rally se prepara con antelación: “Hablamos primero con la dirección de la carrera, que nos asesora acerca de los lugares desde los que sacar fotos”, explica Bernard Papon, fotógrafo de L’Equipe, medio para el que ha cubierto ya 5 ediciones del Dakar. “¡Además, tengo la suerte de ir a la oficina en helicóptero!”. Tras un primer paso a nivel del suelo, empieza la aventura de estos fotógrafos de altos vuelos: “Nos ponemos el arnés, los militares abren las compuertas y anclan todos los bártulos al interior del habitáculo. Empieza entonces la aventura, con un vuelo que dura entre media hora y una hora y durante el cual sacamos fotos sin parar. No hace falta ser súper creativo porque el paisaje habla ya por sí solo."

Durante este tiempo, más abajo, sobre la superficie, Eric Vargiolu disfruta de su 32ª edición del Dakar. “Cuando se cubre el evento en coche, se es más que un testigo. No nos queda más remedio que convertirnos en agentes activos. Los corredores, con todo, nos respetan y respetan nuestro trabajo porque no son muchas las fotografías tomadas desde la pista. No somos paparazzi.” Este fotógrafo de la agencia DPPI ha sido testigo directo de todas las ediciones del Dakar, incluso la de 1985, un poco a su pesar: "En aquella edición, me encargaba de la asistencia rápida de un equipo que contaba entre sus pilotos con Schlesser, Lartigue y Jabouille. Los tres tuvieron que abandonar la primera noche por un problema en la suspensión de sus respectivos Lada. Como llevaba encima la cámara, me retiré el dorsal y continué como vehículo de prensa". Eric forma parte de los fotógrafos que vivieron la era analógica: "Teníamos muchísimo estrés, por motivos obvios. Por un lado porque trabajábamos a ciegas y segundo por la dificultad que implicaba enviar las fotos a París. Teníamos que esperar a que volviera un avión con un herido, un piloto que hubiera abandonado la carrera... A veces teníamos que esperar días".

Todo ha cambiado sobremanera desde la llegada de la era digital, que permite a los cazadores de fotos captar un sinfín de imágenes: "En una buena jornada, podemos superar las 1000 fotos", cuenta Papon. "Tras la criba, envío unas 50 al día para el periódico, el Equipo Mag y la agencia Presse Sport.” Pese a los pequeños problemas técnicos o climáticos que puedan darse, ser fotógrafo en el Dakar es un verdadero privilegio. “La dificultad principal es conseguir renovarse e innovar”, cuenta Papon. “Aparte de eso, no tiene muchas más. Es un auténtico lujo de trabajo. Una vez que lo vives, no estás dispuesto a ceder tu puesto."

“Siempre tengo ganas de cubrir el evento”, nos cuenta Eric Vargiolu, que se encarga también de la elaboración del libro oficial del Dakar. "Si no se está motivado, lo mejor es no venir, porque es un trabajo muy difícil y a veces demasiado frustrante. A nivel profesional y humano, es todo un desafío. Es un lugar de reencuentros, descubrimientos y aventuras, en el sentido más literal de la palabra.” Ser fotógrafo en el Dakar es mucho más que una experiencia profesional para Vargiolu: "Estas aventuras nos permiten trabajar con más libertad de la que gozamos en nuestro día a día."