Etapa 1 - Sábado 2 de enero de 2010 | Buenos Aires (Colon) > Cordoba
- Enlace 317 km
- Especial 219 km
- Enlace 84 km
Anécdotas
El podio en la pequeña pantalla
Mientras que el desfile de los concursantes por las calles de Buenos Aires ha congregado a unas 300.000 personas, el número de espectadores que han seguido la retransmisión por televisión se cuenta por decenas de millones. O al menos eso dicen las cadenas de televisión argentinas, que han desplegado multitud de medios para retransmitir la ceremonia del podio. Tres cadenas nacionales, entre ellas Tele Pulica Canal Siete, así como la cadena continental Fox Sports, han programado más de cuatro horas de directo para que los numerosos aficionados a los deportes de motor puedan seguir el acto en su totalidad. Para ofrecer el máximo de información y de imágenes, los dos titulares de los derechos de retransmisión han desplegado un total de 12 cámaras para ofrecer entrevistas a concursantes, organizadores y jefes de escudería. Además, se han instalado dos platós para recibir a los invitados frente al podio. En el podio, un total de 105 técnicos, periodistas y consultores han participado en la realización de este excepcional programa. A más de diez mil kilómetros de distancia, los telespectadores de Eurosport también han podido vivir los primeros movimientos de los concursantes del Dakar durante una hora, mientras que France Télévisions ha dedicado su edición diaria del programa “Tout le sport” a cubrir el pistoletazo de salida de la 32ª edición del Dakar.
Emociones a flor de piel
Pablo Busin, novato argentino portador del dorsal 81, observa atónito la multitud congregada tras las barreras. Con voz temblorosa, confiesa: “Me doy cuenta ahora de que se trata de un gran acontecimiento a nivel internacional: me acompañan pilotos japoneses, franceses, australianos… Y lo que más me llama la atención es que nos encontramos todos juntos, amateurs y profesionales, al pie del podio”. La preocupación de los hermanos Prohens, que cuentan ya con un Dakar a sus espaldas, es afectiva y, sobre todo, personal: “somos hermanos y vamos a subir ambas motos a lo más alto del podio”. Hoy han decidido hablar con el corazón. Un poco como Gilles Diguiet, el motorista francés portador del dorsal 90, que enarbola orgulloso la bandera argentina: “Este público es magnífico. Quiero recompensarles. Es tan emocionante…”. Se activa la megafonía y los vehículos toman posiciones. La presentadora del acto se emociona: “Saludemos a Míster Dakar: ¡¡¡Stéphane Peterhansel!!!”. Antes de la gran explicación, los concursantes se reencuentran e intercambian impresiones. Algunos incluso muestran su vehículo a sus rivales más directos. Robby Gordon, por ejemplo, le muestra su Hummer a Carlos Sainz, que se interesa por las suspensiones del motor. Orlando Terranova, por su parte, tiene más dificultades para relajarse: mascando chicle en su habitáculo, Terranova está ya concentrado en la carrera. Poco a poco la emoción da paso a la presión…
El público amigo de Buenos Aires
Ricardo, de 21 años, es oriundo de Aracaju, Brasil. Del Dakar sabe poco, por ejemplo que es una carrera que se disputaba en África. Pero aquí está, observando los curiosos motores que desfilan ante su atenta mirada, haciendo un paréntesis –mecánico- en sus vacaciones argentinas. Se codea con la multitud congregada en la avenida del 9 de julio, hasta donde se ha desplazado con su familia para ver el gran espectáculo del Dakar. Los Núñez Guerrero, por su parte, vieron el desfile de 2009 por televisión, pero esta vez han decidido salir a la calle para ser testigos de excepción del evento. Liliana y José se han acercado desde la localidad de Vicente López con su hija Agostina, de 15 años. Les mueve el deseo de ver de primera mano a los protagonistas y de vibrar con los campeones anónimos procedentes de tantos y tan lejanos países: “Se trata de un acontecimiento internacional”, apunta Liliana, que se siente privilegiada por poder verlo con sus propios ojos. “El año pasado no pude venir”, nos cuenta Silvio, de 37 años. Su voz traslada de forma genuina la pena que sintió entonces, pero hoy la situación es bien distinta. Le acompañan su hija Ivana y su yerno, Emiliano, así como su amigo Francisco y, claro está, sus respectivas esposas, Karina y Norma. “Queríamos ver de cerca a todos los pilotos y sus bólidos. Después seguiremos el rally por televisión.” Apostado tras la barrera, Rodrigo, de 12 años, sólo tiene una cosa en mente: ver los coches azules que se proclamaron vencedores en la edición anterior. Le acompañan su padre, Rubens, y su hermana mayor, Florencia. Y es que en el Dakar, como bien refleja su público, todo queda en familia.
Visitantes de lujo
Todos sabemos que el Dakar reúne cada año a la flor y nata del rally raid. Pero eso no es todo… Atrae, también, a auténticas bellezas. O si no que se lo digan a los pilotos checos, que han tenido el privilegio de ser recibidos en el podio de salida por dos ilustres compatriotas: Tatiana Kucharova, ganadora del certamen de Miss Mundo en 2006, y Aneta Vignerova, Miss República Checa en 2009. Ambas se han desplazado hasta Buenos Aires para infundir ánimos a sus compatriotas en esta edición del rally. El motorista Martin Macek ha sido el primero en recibir un beso de parte de estas dos criaturas de ensueño, que se han acercado también a saludar al equipo de Dusan Kunovsky y Libor Latinak, que compiten en la categoría coches.


