Inscrito en el último minuto en el Team Overdrive, Joan “Nani” Roma cambió de inmediato su forma de ver las cosas al pasar a integrar una estructura menos ambiciosa de lo que estaba acostumbrado. El volante que le propusieron no le permitiría lograr los mismos objetivos, si bien en la etapa de Copiapó, el catalán logró clasificarse inmediatamente después de los cuatro Volkswagen Race Touareg: “Ha sido evidentemente nuestra mejor jornada, y es fantástico volver a encontrarse a este nivel. Pero esto es más o menos lo que pensábamos hacer todos los días: conducir tranquilos, a un ritmo que respete al coche, para no tener problemas. Nuestro plan se vio truncado transcurridos los primeros 20 kilómetros de la primera etapa, pues hemos tenido muchas averías, a destacar la rotura de motor en la etapa de Arica, que nos costó mucho tiempo. Si no fuera por eso, podríamos estar a un buen nivel”. Más que frustrase, “Nani” percibe esta situación inesperada como una oportunidad para su carrera: “Desde que dejé la moto siempre he utilizado coches oficiales, con un rendimiento muy alto, y equipos bastante grandes. Lo que aprendo con Overdrive me va a ayudar mucho en el futuro. Toda esta experiencia es muy positiva puesto que hoy (por ayer) nos hemos dado cuenta de lo que da sus frutos en carrera es la tranquilidad. Durante los primeros días, estábamos obsesiones con los segundos en la clasificación: todos somos así, pero es una estupidez. Esta mañana, en cambio, Gilles (Picard) y yo hemos decidido asumir la etapa sin forzar y a la vista está que ha funcionado”.
La escena se repite varias veces a la semana en el vivaque. A los pies de los camiones azules, las manos de los mecánicos pelan patatas mientras otros preparan la olla y el fuego para preparar la cena de los Chagin, Kabirov y Nikolaev. «Nos gusta cocinar y comer juntos. Quienes saben cocinar algo se esmeran, porque nosotros no tenemos cocinero". Evgueni, encargado de prensa y comunicacion del equipo ruso, sonríe al mencionarlo. Al fin y al cabo, son los únicos del Dakar que se dedican a este quehacer doméstico. "Hacemos la compra in situ para acceder a productos frescos. Solemos preparar sopa con carne y verduras, porque no aguantamos varios días sin sopa. Hay sólo dos cosas que no compramos aquí: la cerveza, de la marca Krombacher, que compramos en Alemania en nuestro recorrido hacia el Havre, y los pelmeni, una especie de raviolis que llevan más tiempo de preparación pero son mejores que los italianos.” A veces los mecánicos hacen dos comidas, pues se pasan después por el comedor del vivaque. Es lo que tiene trabajar tanto, que despierta el apetito. En cuanto a los placeres de la cocina rusa, los dejan para la llegada a Buenos Aires. “Al parecer hay un pequeño restaurante que está francamiente bien. Se llama Ermak y sirve “borsch” en su versión ucraniana. El problema es que es pequeño. No sé si nos podrán dar de comer a todos." Poco importa, pues siempre les quedará la olla para preparar una última sopa.
Noveno Dakar. Un placer intacto. Fina Román encara la carrera más dura del mundo sin hastío alguno. Con la misma alegría interior que desprendía durante su primera participación en 2002, como conductora del coche de asistencia de Jean-Louis Schlesser. La catalana forma ya parte del paisaje del rally en la categoría más difícil: los camiones. "Pasé a integrar la cabina de un camión a partir del siguiente año con el equipo Epsilon y actualmente soy copiloto, desde 2006, de Jordi Juvanteny”. Con el pelo largo y la mirada directa, Fina Román, desentona, es evidente, pero está orgullosa del camino recorrido: "No es fácil ser mujer aquí, pero depende del carácter de cada uno. Yo me he integrado poco a poco. Sin pedir ni cuestionar nada. Hoy día estoy my contenta con la posición que ocupo. He evolucionado en un medio de 36 hombres sin problemas.” Esta catalana reside hoy en su Cataluña natal, tierra que ha visto nacer a muchos apasionados de los deportes de motor. Fina Román forma equipo con Jordi Juvanteny y Jose Luis Criado, estando su misión claramente definida: “La navegación. Es una satisfacción personal para mí. En el camión soy yo la encargada del rumbo y los puntos de paso. Y en las dunas, soy yo quien lleva la voz cantante.” El cliché de una voluntad de hierro tras una apariencia frágil encuentra en Fina Román una clara exponente que ha hecho del Dakar una forma de vida: "Todos los que participan en el Dakar son un poco especiales. Para mí, el Dakar es una cuestión de voluntad diaria y casi de salud mental: cuando vuelvo a casa me siento como nueva.” Gestora de una sociedad de raids y aventuras, a Fina Román le quedan muchas sensaciones y experiencias por vivir en el Dakar: "Quiero hacer un Dakar con mi marido. Yo en camiones y él en coches. Estamos en ello”. Josep María Servia ya sabe, por lo pronto, quien llevará la voz cantante en las dunas.
"Candidato a un puesto en el podio y a varias victorias de etapa desde el principio del rally, David Casteu (Sherco) está sufriendo enormemente en este Dakar. El último percance del oriundo de Niza ha sido un problema en la caja de cambios durante la 7ª etapa que le obligó a recorrer gran parte de la especial en 4ª. “Lo bueno es que ahora puedo disfrutar del paisaje", dice Casteu en la llegada de la especial de Copiapó. El piloto, actualmente 43º en la general, aprovechó después la llegada al vivaque de un ingeniero del equipo Sherco, que se dispuso a examinar los problemas en la caja de cambios. “Vamos a utilizar cajas del año pasado. Así podré conducir sin que me duela el estómago." ¿Espera Casteu un bonito final para este rally ? No precisamente… "No tengo ya ni la fe ni el ritmo necesarios para pilotar rápido al frente del pelotón."

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