El equipo 374 está orgulloso de su Ford. Solo disponible en Estados Unidos, el Raptor está concebido para el off-road. No necesariamente para el Dakar. Los estudiantes de la escuela FabSchool, de Riverside, en California, se han encargado de prepararlo. “Han puesto los arcos de protección, integrados en la carrocería y también han trabajado la suspensión”. Darren Skilton, en su 8º Dakar, está muy contento del proyecto que prosigue en la carrera, puesto que los dos profesores de la escuela, especializada en coches de carreras, realizan las labores de asistencia. “Como el Dakar no goza de mucho reconocimiento en Estados Unidos, está bien que unos jóvenes hayan trabajado en un coche de carreras y que puedan seguirlo durante la prueba”. La comunicación no es un problema. Sue Mead, su socia en el proyecto es periodista. Esta trepidante sexagenaria, participa en su segundo Dakar y transmite los buenos resultados del coche, 27º en la general en Copiapo. Truck Trend, Pickuptruck.com o Motor Trend Radio, la lista de medios con la que colabora es más bien larga. Esta periodista, que ha entrado en el Hall of Fame, conoció el Dakar africano en 2000, y su problema al volante no ha cambiado desde entonces: “¡Ay, ay, las dunas….!”, exclama. Darren y Sue comparten el volante con un objetivo que está claramente al alcance: ganar la categoría Open Production, puesto que ahora se encuentran por delante de Eliseo Salazar, su adversario principal.
Los “malles-motos”, el área de los irreductibles, los duros de pelar que defienden un concepto minimalista de su participación en el Dakar. Estos pilotos se inscriben en el rally sin asistencia, y son sus propios mecánicos todas las noches. Si la jornada va bien y son manitas, el mantenimiento habitual se hace fácilmente, pero las cosas se complican cuando se llega tarde, se sufren caídas una y otra vez y aumenta la carga de trabajo etc. De los 11 motoristas que se han inscrito en este desafío, después de la etapa Copiapo-Copiapo, solo quedan cuatro. Hugo Payen, que ha sido capaz de evitar grandes males hasta el momento, es el más rápido y se sitúa en el puesto 54º, a 12h21 de Marc Coma: “Por el momento, todo va bien, consigo llegar pronto al vivaque todas las tardes y no he pasado ninguna noche fuera. Lo único es que he pasado de la 690 cc a la 450 cc, y los tres primeros días no conseguía manejarla bien, no lograba correr rápido. Sería genial ganar en esta categoría, porque para mí tiene mucho valor ser el que mejor se las arregla en condiciones tan difíciles”.
Es muy raro ver a Tim Coronel con cara de pocos amigos en el Dakar. Es más típico escuchar gritos de alegría del holandés cuando llega a la meta de la especial. Tim está feliz de estar en el Dakar y sobre todo de pilotar su pequeño buggy monoplaza. Poco le importan las adversidades. En la llegada de Copiapo, Coronel, que ha terminado las tres ediciones del Dakar en las que ha participado, hablaba entusiasmado de sus primeras vueltas de campana. “Ha sido genial. Es la primera vez que me pasa. He realizado 5 vueltas de campana. Estaba en lo alto de una duna y he visto cómo caía. Todo giraba y giraba. Y mirad el coche, no tiene casi nada”. Encantado con su experiencia, el holandés llamaba inmediatamente a su hermano gemelo Tom, también piloto, pero del Campeonato Mundial de Turismos, para contarle lo de sus vueltas de campana, que no han perturbado su excelente Dakar. Coronel se sitúa actualmente en el puesto 21º en la clasificación general.

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