6 de enero de 2007 - 21 de enero de 2007 | Lisboa > Portimao
- Total enlace 4309 km
- Total especial 3606 km
- Total 7915 km
Retratos
moto
Verhoeven: “Mi vida ha cambiadoâ€
Un talento indiscutible y un corazón enorme. Con estas cualidades, y precedido de una reputación de honesto endurista, Frans Verhoeven desembarcó en la edición del Dakar del año 2005. Dos semanas después, el holandés culminó la carrera en la 16ª posición. Sin duda logró llamar la atención de la prestigiosa escuderÃa KTM-Gauloises, que se mostró dispuesta a asociar los compañeros de equipo más valiosos con sus mejores pilotos en la edición de 2006, Cyril Despres e Isidro Esteve. Debido a contratiempos y complicaciones contractuales el tema fue aplazado. Durante la segunda participación de Frans en el Dakar, logró terminar en 26ª posición pese a los problemas mecánicos de su Yamaha: “durante el Dakar tuve una serie de problemas, pero supe, con todo, demostrar tenacidad. Ocupaba la 104ª posición en la jornada de descanso y finalmente acabé 26º, con una 5ª posición en la última especial. Esto es probablemente lo que llamó la atención de KTMâ€.
A la espera de recibir noticias –se trata también de una persona paciente–, Frans retomó sus actividades de albañilerÃa “para poder seguir alimentando a la familiaâ€. Fue durante el verano de 2006 cuando recibió al fin una llamada telefónica de Heinz Kinigadner, que le propuso el puesto de piloto de apoyo de Cyril Despres en el Dakar: “le pregunté tres veces si era cierto, porque al principio no daba crédito, no me lo podÃa creer… Esa llamada cambió mi vidaâ€. En efecto, Frans abandonó rápidamente las paletas de albañil para dedicarse a tiempo completo a la moto, con una primera prueba de envergadura en el UAE Desert Challenge de Dubai: “Terminé 6º, tras permanecer cerca de Cyril durante toda la carrera. Fue perfecto. Fui capaz de cumplir con mi misiónâ€. Eric Bernard, director de equipo de KTM-Gauloises, nunca dudó de las posibilidades del neófito del año. Verhoeven, un hombre sin duda valiente, habla perfectamente francés y destaca sobre todo por sus competencias en materia de mecánica, que pueden serle de gran utilidad en la pista. En definitiva, el piloto de apoyo ideal.
auto
Hiroshi Masuoka: “El Dakar es mi vidaâ€
Hiroshi Masuoka es un piloto discreto a la vez que espectacular. Famoso por su temperamento de atacante infatigable, la paradoja le es tan familiar como el volante. A pesar de una actitud un tanto kamikaze, rara vez compatible con las pruebas de resistencia, presenta una de las trayectorias más regulares del Dakar. La figura emblemática de la empresa Mitsubishi en Japón participó en su primera carrera todo terreno en 1979 y se incorporó al Dakar por primera vez en el año 1987.
En 1990, terminó primero en la categorÃa T2, llegando al cuarto puesto de la clasificación general cuatro años más tarde. Entre 1995 y 2000, se colocó entre los 10 primeros en seis ocasiones, llevándole sus mejores tiempos dos veces al cuarto puesto en 1997 y 1998. En la siguiente temporada obtuvo buenos resultados con un Mitsubishi Montero. Sin embargo, su momento de gloria llegó en el año 2002, cuando se convirtió en el segundo piloto japonés que inscribió su nombre en el palmarés de este prestigioso rally, con el equipo Mitsubishi Motors. Hiroshi Masuoka conservó su tÃtulo en 2003, año en el que también se impuso en la Baja Italia. En el año 2004, el más fuerte de los pilotos japoneses culminó la proeza de haber terminado el Dakar diez veces entre los 10 primeros, colocándose en el segundo puesto después de su compañero de equipo Stéphane Peterhansel.
En la última edición, el metrónomo de la marca de los tres rombos tuvo que retirarse del Dakar por primera vez en quince años debido a un problema de motor en la décima etapa. Este año Masuoka vuelve más fuerte todavÃa con muchas cartas para realizar un buen Dakar. Su historia personal adquirirá un cariz especial en esta edición puesto que cumple su XX aniversario en el Dakar. “Es un aniversario muy emocionanteâ€, confiesa simplemente y añade: “el Dakar es mi vidaâ€. Podemos estar seguros de que a Masuoka no le faltará la motivación en este Dakar 2007.
camion
André De Azevedo: “Permanecer entre los cinco primerosâ€
Como avalan casos como el de los mÃticos hermanos Marreau, el Dakar es a menudo un asunto de familia. Son muchas las escuderÃas formadas por padres e hijos, maridos y mujeres o hermanos. Pero no hace falta participar en el Dakar en el mismo vehÃculo para compartir la aventura. El mejor ejemplo es quizás el que proporcionan los hermanos De Azevedo: André, el mayor, y Jean, el pequeño.
Apasionado de las motos desde su primera carrera con sólo 14 años, André De Azevedo disputó su primer Dakar en la categorÃa motos. En total, ha participado en cinco ocasiones en esta categorÃa, colándose entre los 10 primeros en 1993 y alcanzando un porcentaje de éxito del 100%. Iniciador y guÃa de su joven hermano, André pasó 1999 al volante de un camión, convirtiéndose rápidamente en el segundo hombre clave de Tatra, por detrás del checo Karel Loprais.
Desde su primera participación en la categorÃa camiones, el brasileño ha alcanzado el podio de la categorÃa, un logro que ha repetido cuatro ediciones más tarde, terminando esta vez en segunda posición por detrás de Tchaguine, en el que fuera su mejor resultado en el rally. Tras alcanzar una 4ª posición en 2006, De Azevedo se presenta este año como piloto clave de Tatra, después de que Karel Loprais, el hombre que registró un récord de victorias en esta categorÃa, se retirara este año de las pistas: “Lamento que se haya jubiladoâ€, dice André. “Siempre ha sido un compañero de equipo fantástico conmigo. Este hecho no cambia en gran medida mis objetivos, puesto que sé que soy competitivo, si bien los camiones de DAF y Kamaz serán serios competidores. Mi ambición es permanecer entre los cinco primeros.â€
Abla Lassoued: “Estoy orgullosa de la mujer tunecinaâ€
Abla Lassoued es una mujer poco común. Entre sus múltiples negocios (agencias de viajes, hotel), cultiva una profunda pasión por los deportes de motor. Algunos verán en ello un capricho de una mujer moderna en busca de aventura. Pero es porque no conocen la historia de Abla Lassoued. A mediados de los noventa, la Tunecina empezó a correr en competiciones en barcos offshore. En este deporte fÃsico y violento, obtuvo importantes resultados, como su quinto puesto en el Campeonato de Lanchas Motoras Offshore en el año 2003, el más alto nivel internacional de esta disciplina. Y es asà como esta joven mujer empezó a desarrollar su pasión por los deportes de motor. Desde entonces no ha dejado este entorno.
Su gusto por la velocidad se ha desarrollado en la práctica del rally raid y concretamente en el Rally de Túnez que le sirvió como puerta de entrada a un nuevo mundo: “Cuando empecé a correr en el Rally de Túnez, descubrà el auténtico placer de conducir por el desierto. Por lo tanto resultaba lógico que me atrajera el Dakar y me he convertido en una de las primeras mujeres magrebÃes en haberlo completado. Me encanta el espÃritu de esta carrera, sobre todo el hecho de que se atraviesa varios paÃses. Se descubre a muchas personas y se aprenden cosas nuevas todos los dÃas. Además, hay que tener mucho ‘aguante’ para llegar al final…â€.
Esta superación de dificultades durante aproximadamente 10.000 kilómetros también ofrece a Abla otra manera de continuar su lucha a favor de la imagen de la mujer tunecina, en la que invierte en el dÃa a dÃa. “En el Dakar nosotros somos los únicos que decidimos a bordo de nuestro vehÃculo. La mujer tunecina se encuentra también en esta situación, sabe tomar las riendas y me enorgullezco mucho de ello. Ya llevo dos años a la cabeza de un club femenino de fútbol en la ciudad de Túnez. Organizamos torneos y encuentros internacionales. Me encanta porque veo que vamos por buen caminoâ€. Después de un año ausente del Dakar, Abla Lassoued vuelve con objetivos claros: terminar entre los 20 primeros y promover la imagen de Túnez, cuya bandera estará bien colocada sobre la carrocerÃa del Mitsubishi que comparte con Amine Dak Douck.
Michel Turon-Barrère: “Un proyecto con una dimensión humanaâ€
Michel Turon-Barrère y Jean-Marc Monbeig todavÃa no han conducido a orillas del Lago Rosado. Sin embargo, ya tienen muchos amigos en la zona. Durante su primera participación, estos dos oriundos de Pau, Francia, abandonaron la carrera durante la séptima etapa. La decepción fue inmensa, pero este sentimiento se vio compensado por el éxito de su segunda aventura. Y es que la aventura del Dakar no sólo era de Ãndole deportiva para Michel y Jean-Marc, que continuaron con la ruta al margen de la carrera hasta alcanzar Bonaba Peul, una localidad cercana al Lago Rosado donde realizaron una acción humanitaria dirigida a sus habitantes: “reunimos a todos los habitantes del pueblo interesados en tomar la palabra para decidir cómo podÃamos ayudarlos, puesto que parte de nuestro presupuesto era para ellos. Fueron fundamentalmente las mujeres quienes intervinieron. Finalmente, identificaron con claridad dos necesidades concretas: que se pavimentara una calle para la construcción de una escuela y se plantaran árboles para evitar el avance de las dunas hacia el puebloâ€.
Las obras fueron financiadas e impulsadas por la escuderÃa de Bearn, que vuelve este año con el deseo de terminar la carrera, por lo que esto supone en términos deportivos y también para comprobar lo logrado en el pueblo de Bonaba Peul: “este es precisamente el aspecto interesante de la carrera, el hecho de que se trate de un proyecto con una clara dimensión humana. Al principio nuestro objetivo era proporcionarles aparatos respiratorios, pero resultó mucho más complicado. Al final, nos implicamos en los proyectos seleccionados de principio a fin, era todo mucho más concreto. Se trata además de una acción en la que participan de forma directa los habitantes del pueblo, que es lo que nos gustaâ€, comenta Michel Turon-Barrère. Al final del rally, el viaje que estos dos pilotos han planificado para sus invitados incluye una parada en Bonaba Peul, independientemente del resultado que obtengan en la carrera: “ahora podremos promover la construcción de la escuela propiamente dichaâ€.